sábado, 20 de octubre de 2007

Débil democracia


El uso partidista de la Justicia la debilita

La vergonzosa decisión del Gobierno de recusar a dos magistrados del Tribunal Constitucional, hecho sin precedentes, es una clara demostración de la debilidad democrática de nuestro sistema. Mientras los jueces no recuperen su autonomía y sigan siendo instrumentos en manos de los partidos políticos, el necesario Poder Judicial no será tal, y por tanto nuestra democracia ni será completa, ni será madura, ni siquiera llegará a ser adolescente.

Simplemente será una partitocracia totalitaria con posibilidad de alternancia en el totalitarismo mediante elecciones cada cuatro años. Elecciones que tampoco serán democráticas hasta que un voto sea un voto. Hasta que un voto a un partido tenga el mismo valor que si se da a otro. No es válido que un partido de implantación nacional necesite de más del doble de votos para conseguir un diputado que un partido minoritario y además extremista.

Sencillamente, nuestra democracia no termina de serlo, y además ha ido para atrás desde la proclamación de la Constitución.