domingo, 21 de octubre de 2007

El franquismo reinante


O la valentía de una mujer.

Esperanza Aguirre defendió en solitario que "lo peor que puede ocurrir es que se le quite el micrófono a un periodista" y que no se respete la libertad de expresión, ante el Rey, que atacaba a Losantos por pedir su abdicación. Don Juan Carlos incluso llegó a desvelar que había ejercido presiones sobre Rouco Varela en ese sentido.

La valentía de La Presidenta de la Comunidad de Madrid llegó a más e incluso le dijo al Rey que si lo hubiese hecho Gabilondo el Borbón le hubiera invitado a comer. Lo de esta mujer es asombroso y da la medida de su valentía al defender la libertad de expresión. Lo del Rey presionando a los jefes de Losantos para que lo echen, más recuerda su pasado franquista que el papel de un Monarca Constitucional; más aún si tenemos en cuenta que no ha abierto la boca para contener las cada vez más insistentes pretensiones independentistas de los nacionalismos periféricos.

Yo estoy de acuerdo con defender la libertad de expresión, sea de Losantos o de Gabilondo, y también me apunto a pedir la abdicación de quien demuestra, además de su consabida y desmesurada afición por las copas, un talante que recuerda al de su mentor y educador, que además lo nombró sucesor del Régimen Franquista. Pues tal parece que su posterior reconversión y aceptación por la mayoría de españoles que aprobaron la Constitución no le ha hecho olvidar sus raíces.

Si el Rey no da la medida, que abdique. El propugnar un cambio de régimen es algo mucho más serio. La Institución no es él, aunque ahora la personalice, y le haría menos daño si abdicara en su hijo, formado desde muy joven en unos principios democráticos en los que este borracho, simpático y mujeriego Monarca no se educó precisamente.