domingo, 18 de noviembre de 2007

Editorial del día


Los riesgos de la misión en Afganistán se acrecientan


Los 225 soldados españoles desplazados en la provincia de Badghis (Afganistán) han perdido el control de dos de los siete distritos cuya vigilancia tienen encomendada. Badghis tiene una superficie similar a la de Zaragoza con una población de cerca de medio millón de habitantes. La guerrilla talibán y las bandas de delincuentes campan por sus respetos en esos distritos, que suponen el 70% de la extensión territorial de Badghis.

El coronel responsable de estas fuerzas admite que es prácticamente imposible patrullar por esas zonas controladas por los talibán, entre otras razones, porque el territorio es extremadamente montañoso y apenas hay carreteras. Lo que está sucediendo con nuestras tropas en Badghis pone en evidencia la extraordinaria peligrosidad de nuestra misión militar en Afganistán, envuelto en una guerra entre el islamismo radical y las fuerzas de la OTAN.

El Gobierno de Aznar envió soldados españoles a Afganistán para realizar tareas humanitarias y ayudar a la reconstrucción del país. Zapatero decidió no retirar esa presencia militar, tal vez para compensar la salida del contingente español en Irak. Pero la situación se ha ido deteriorando y el país se ha convertido en un campo de batalla entre los talibán y los soldados de la OTAN. ¿Tiene sentido permanecer en Afganistán?

La pregunta no tiene una fácil respuesta, pero siempre hemos defendido en estas páginas que España tiene que ser solidaria con sus aliados y sus compromisos internacionales. Si el Gobierno decide que los soldados españoles tienen que seguir, lo que sí cabe pedirle es que se extremen las medidas de precaución y se pongan todos los medios materiales y humanos para proteger la vida de nuestros militares. Están en una peligrosísima misión de guerra y eso tiene que quedar claro para que nadie se llame a engaño.

E.M.