jueves, 29 de noviembre de 2007

Qué sólo está el juez...

Bermúdez, el amigo de Manjón.

Manjón dijo lo de "la pluma que ha escrito La soledad del juzgador ha mojado en un tintero de sangre" y hasta denunció que el libro de Elisa Beni la ponía en peligro. Por ello, pidió ser escuchada en la Fiscalía de la Audiencia.

Ahora de pronto todo es al revés. Resulta que recibe una llamada de "excusa" del juez Bermúdez y ya todo o que le parecía mal le parece bien. Vamos, que dice que sí va a ir a la cita que tiene con el fiscal pero para "saludar".

Esto es de cachondeo del bueno. Es instrumentalizar la justicia en función hasta del estado de ánimo. En una víctima del terrorismo es perdonable pues un trauma de semejante magnitud inhumana puede producir un permanente estado de shock, o de estado especialmente inestable; es su derecho y su prerrogativa.

Pero que un juez juegue con estas cosas y se ande con este tipo de compadreos para evitar a su mujer acusaciones incómodas, ya no tiene excusa alguna. Y ahora le abren una investigación por el asunto del libro de su mujer, a la que por otra parte ya han cuestionado por actividades incompatibles con su cargo de directora del Gabinete de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid .

La sentencia ya ha tenido que ser corregida por "un error" que puso de manifiesto el tan odiado Luis del Pino. Pues tal parece que la corrección comete otro error ahora, pues para corregir que el número de teléfono del que la sentencia decía había sido usado por los suicidas de Leganés y que Luis del Pino demostró imposible, pues dicho móvil siguió funcionando con posterioridad a la explosión, han dicho ahora que se trataba de otro móvil y dan el nuevo número... ¡que también estuvo en funcionamiento un mes después de su supuesta destrucción en la explosión! Todo un prodigio este Bermúdez.