domingo, 25 de noviembre de 2007

Éxito de la manifestación de la AVT.

La rabieta.

Lo de siempre: una absurda pretensión de minimizar la manifestación de la AVT queriendo demostrar que acudieron "cuatro gatos". "Excusatio non petita, accusatio manifesta", es lo que parece deducirse de ello. El empeño en hacer el cálculo de asistentes a la baja, esta vez incluso antes de la manifestación, desde el panfleto gubernamental, y la posterior rebaja de cifras de asistentes, por debajo incluso de la estimada por el Gobierno, ya es un clásico esperpento en esta legislatura y en este diario de apoyo gubernamental en el que ha quedado El País.

Parece que así acallan sus conciencias por apoyar al único Gobierno del mundo, que no sólo no apoya sino que ataca a las víctimas de un terrorismo que perdura más cuarenta años, y a las que ven como un impedimento para acabar con dicho terrorismo por el método de ceder a su chantaje.

El fondo de la cuestión se obvia. Y el fondo es que el Gobierno ha permitido que los proetarras estén de nuevo en las instituciones y que pretendan financiar a los terroristas con el dinero de todos. El fondo es que el Gobierno prefiera sentarse con los verdugos antes que con las víctimas. El fondo es que se intente deslegitimar a las víctimas y a sus asociaciones como vehículo para exigir sus reivindicaciones. El fondo es que se intente desprestigiar dichos movimientos con el cuento de que tienen una intencionalidad política.

¡Pues claro que tienen intencionalidad política! Por eso piden al Gobierno que cambie su política respecto a sus asesinos. ¿Qué si no? Otro cantar es el intento de asociar a dichas asociaciones de víctimas con el partido de la oposición. No es cierto más que en la medida en que el PSOE se ha alejado del apoyo a dichas víctimas; y la prueba es que miembros del PSOE, y ex miembros del mismo, acuden sistemáticamente en apoyo a las manifestaciones de las víctimas. Muchas de estas últimas deserciones del PSOE han venido motivadas precisamente por el enfrentamiento de este partido con las víctimas y su intento de dividirlas en buenas y malas en función de si apoyan o no al gobierno.

Pero con los mass media a su favor y un creciente analfabetismo funcional en la sociedad, consiguen en buena medida su objetivo. Y conseguirán posiblemente ganar las próximas elecciones, como ya ganaron las anteriores a pesar de los desaguisados delictivos que perpetraron en su anterior acceso al poder y que en otro país democrático hubiera llevado a la disolución y refundación del partido que produjo semejantes "servidores públicos" y que, a pesar de la protección y desmentidos del hoy Ministro del Interior, acabaron incluso en la cárcel.

Hoy mismo, en su proclamación como candidato, Zapatero ha hablado de las víctimas del 11-M pero no de las víctimas de ETA. La intención de dividir a las víctimas es clara, así como no ya la de separarlas en buenas y malas, sino hasta la de culpabilizarlas por su condición de víctimas de ETA. Vamos, poco menos que decir que si hubieran sido buenas, la ETA no les habría hecho nada. Aquello ya lejano del "algo habrán hecho" con el que se miraba para otro lado cada vez que la ETA mataba antes del surgimiento del basta ya o del espíritu de Ermua.

Están convencidos de que la mejor forma de conseguir que las armas callen, es rindiéndose ante ellas. Por eso no retirarán la vergonzosa autorización del Parlamento para negociar con una banda de asesinos terroristas. Y por eso seguirán negociando con ellos en cuanto tengan oportunidad. Zapatero y compañía hubieran aceptado de buen grado el papel y la actitud de Pétain de haberse encontrado en su lugar.