viernes, 22 de febrero de 2008

Aburrido debate.

El político Solbes capeó con demagogia la bisoñez de Pizarro en la arena política.

La falta de tablas de Pizarro le hizo entrar en terrenos que no entiende el común de los ciudadanos y además sin explicarlos con claridad. El aplomo y el cinismo profesional de Solbes -político más que bregado en mil batallas y que no duda en arrogarse como méritos sus más sonoros fracasos en el Gobierno González y en la UE-, ha hecho que el liberal Pizarro no fuera ni convincente ni claro cuando ha expuesto sus posturas.

No ha sabido reaccionar ante la puñalada de que los medios aseguraron que propugnaba para España el modelo chileno de pensiones -con mención a Pinochet incluída por parte de Solbes-, sencillamente no supo defenderse. Tampoco fue efectivo al basar alguno de sus argumentos en gráficos que no solo no se vieron, sino que nadie sabe lo que significan, en vez de apuntar que Solbes ya conocía que se avecinaba la crisis y por eso aconsejó a zapatero un adelanto de las elecciones, por ejemplo.

Su caballerosidad para con Solbes, quien bajo la capa de su aparente dulzura sacó multitud de alfileres tan demagógicos como envenenados, no hizo más que aburrir a la audiencia y dar la impresión de que no tenía nada nuevo que ofrecer, aunque fue el único que puso propuestas claras para salir de la crisis. En vez de volver la seguridad de Solbes en su contra y hacer ver que mala solución a los problemas económicos del ciudadano va a dar quien dice que no existen tales problemas, se empeñó en cifras y datos que pocos entienden y en tratar a su interlocutor como a un respetable y venerable profesor.

El resultado es que a la vista del hombre de la calle bombardeado por la propaganda existente, el candidato no ofrecía nada consistente.