miércoles, 24 de septiembre de 2008

¡Eso no me lo dice usted en la calle!

La Ministra Magdalena Álvarez se burla del Parlamento.

Además de seguir la pauta de la Vicepresidenta al no contestar a las preguntas que se le dirigen en sede parlamentaria, contesta en plan chulo que "¡eso no me lo dice usted fuera, porque le llevo a los tribunales!". Y eso se lo dice a un parlamentario que además de cumplir con su deber como representante de los votantes, goza de inmunidad precisamente para que pueda decir lo que quiera. O sea, que insulta doblemente al Parlamento, primero al negarse a contestar una pregunta en una sesión de Control, y segundo, ignorando la condición de Diputado de España de quien le interpela. E insulta además a la condición de Ministro del Reino de España.

Ahora ya están los voceros a sueldo de la izquierda poniendo el grito en el cielo. Ya están acusando a la oposición de utilizar a los muertos en la tragedia de Barajas, por preguntar a la Ministra que porqué no ha investigado las filtraciones que laceran a los familiares de las víctimas. Ya no faltaba más que nos acusara también a los familiares de hacer lo mismo por querer que se aclaren y que cesen esas vergonzosas filtraciones.

Resulta que no hacen falta pruebas para pedir responsabilidades políticas sobre una filtración que procede de un fax del Ministerio de Fomento. Un fax que recibieron casi todos los periodistas. El propio fax con membrete ministerial es suficiente para preguntar a la Ministra si ha investigado o hecho algo para averiguar quien envió dicho fax. Ni tampoco ha investigado quien filtró el dichoso vídeo al diario amigo El País. Pero es que al negarse siquiera a contestar si lo está investigando o no, lo que hace es aceptar su responsabilidad como máxima responsable de dicho Ministerio.

Pero todo esto debe ser muy complicado, mu grande, para su capacidad intelectual. Debe ser más complicado que las listas de pasajeros, cosa que ya le pareció en su anterior comparecencia parlamentaria algo complicadísimo. Y mientras tanto, demuestra un desprecio total hacia las familias de las víctimas que se ven alteradas y machacadas con repetidas filtraciones, que generan infundadas y dolorosas teorías sobre cómo se produjo la tragedia.

La pena es que el diputado al que se dirigió con el chulesco "¿Como se atreve a decirme que soy la responsable de las filtraciones? ¿Cómo se atreve?" era del nuevo y simpático PP, porque si no se podría haber encontrado con una respuesta del cariz: "Me atrevo en función de que soy un representate de la soberanía popular, me atrevo porque esto es una sesión de Control al Gobierno por parte del Parlamento, me atrevo porque soy un miembro del Poder Legislativo. Por todo ello, ¿como se atreve un miembro del Ejecutivo a amenazar a un representante del pueblo y miembro del Poder Legislativo porque ejerce su labor?". A pesar de que esa réplica no se produjo, puede que por el ataque de risa generalizado, probablemente será a ella a quien al final habrá que llevar a los Tribunales. Sin chulería.