domingo, 21 de septiembre de 2008

Ondarroa, o la normalidad vasca.

ETA hace explotar un coche bomba causando siete heridos.

Antes ya había estallado otro coche bomba en Vitoria. Luego ha sido éste, delante de la comisaría de Policía, o la Ertzaintza, como allí la llaman -que también son ganas-, abandonando el coche bomba en medio de la carretera que pasa delante. Fue a las 4:30 h. Hay quienes dicen que la ETA buscaba una masacre. Si la hubiera buscado, la habría cometido. Pueden hacerlo.

Una región europea con poblaciones como ésta, en donde no se ha podido constituir su Ayuntamiento porque sus ediles electos no han ido a recoger sus actas, y no lo han hecho por protestar porque no se hayan podido presentar los hijos de puta etarras y amigos de los terroristas, no es una región de un país libre, ni de un continente libre. Hubo de constituir una gestora, pues los concejales del PNV se negaron a recoger sus actas por apoyar a sus amigos ilegalizados de ANV. El alcalde vive amenazado.

Claro que el PNV hizo el paripé y "casi" expulsa a dichos concejales electos y no nombrados como tales por su propia negativa. Pero tan sólo fue eso, en el fondo el PNV está con los que está, y no son precisamente los demócratas. Y eso no es nuevo. Así que la idiotez del llamado nacionalismo democrático en absoluto es aplicable a dicho partido. Partido que por otra parte lleva gobernado allí desde tiempo inmemorial, por lo que algo de responsabilidad tendrá en la cada vez más deteriorada convivencia. Digo yo.

Pero la responsabilidad máxima del mantenimiento de la paz, la convivencia, los derechos y la libertad en todo el territorio nacional, es del Gobierno de España. Y si allí la Autonomía no los garantiza, instrumentos tiene para intentar corregirlo. Empezando por la suspensión de la propia autonomía. Tony Blair, de izquierdas, lo hizo en el Ulster y no pasó nada. Bueno, sí pasó, ahora es una zona mucho más civilizada que el País Vasco.