lunes, 13 de octubre de 2008

El que faltaba.

Blanco irrumpe con su particular crisis.
Mientras los bancos británicos que han aceptado ser parcialmente nacionalizados por el plan de Brown se desploman en la bolsa, el Barklays, que no ha aceptado dicho plan y ha recurrido a la iniciativa privada para refinanciarse, ha subido seis puntos porcentuales en la cotización en Londres. Algo parece que no encaja del todo.
Los planes de ayuda al sistema financiero son bienvenidos por la bolsa, pero eso no significa que vayan a beneficiar al ciudadano de a pie ni a su bolsillo. Al menos, no inmediatamente. De momento, benefician a los bancos. Puede que como consecuencia de ello se vuelva a reactivar el crédito y ello lleve a una paulatina reactivación económica. Pero sin políticas concretas no se va a solucionar el paro que afecta a España en una medida mucho mayor que al resto de países. Ni se solucionará la crisis inmobiliaria que nos ahoga.
Y ahora sale Blanco otra vez dando lecciones de patriotismo. Resulta que según él la crisis es una causa nacional. Hace tres meses no existía y era antipatriótico decir que la había, y ahora es una causa nacional. Y si el PP no acata por aclamación los Presupuestos o cualquier cosa que al Gobierno se le ocurra, entonces va en contra de España. Tiene narices la cosa.
Y sigue metiendo la pata al decir que como el sistema financiero está extremadamente débil, los poderes públicos tienen que salir en su ayuda. ¿Pero no habíamos quedado en que nuestro sistema financiero era el más sólido del mundo mundial? Si de verdad quieren transmitir confianza, deberían hacer callar a este agitador profesional que para lo que sirve es precisamente para lo contrario. Éste no sabe hacer otra cosa que generar crispación. Ya sabemos que Zapatero dijo que les interesaba crear tensión -se le escapó hablando con Gabilondo ¿recuerdan?-, aunque eso era para ganar las elecciones agitando a sus seguidores, pero no ahora ante una causa nacional, ¿o sí?. Pues no es tensión precisamente lo que hay que generar para ayudar a superar la crisis y evitar la constante sangría del aumento del paro.
Pero como este tipo no piensa más que en votos, pues ahí va, ya que las últimas encuestas parecen quitarles muchos. Así que él va a lo suyo, y si hace falta acusar al PP de falta de humanidad por decir que está bien ayudar a los bancos, pero que lo importante es ayudar a las PYMES y a las familias, pues él va y lo hace. Ahora resulta que, según este elemento al que incomprensiblemente no propusieron para el Nobel de economía, si el PP no apoya los Presupuestos y estos hay que rehacerlos, eso supone que lo que quiere el PP es que no haya Presupuestos. Alucinante. O sea, que los únicos Presupuestos que pueden existir son los que han preparado ellos, no otros. No se pueden variar, no. Si se intentan variar por un principio democrático como es el consenso, o por un principio lógico como es el hecho de que no son válidos unos Presupuestos hechos para una previsión de crecimiento falsa y que no se va a dar, resulta que entonces ya no habrá Presupuestos. O esos o ningunos, según Blanco. Le falta decir eso de o yo o la oscuridad.
Y va y dice que es el PP el que va a crear una situación única en Europa al no hacer causa común con el Gobierno, ocultando que lo que no ha sucedido en Europa es que gobierno alguno haya tomado por su cuenta las medidas sin consultar con la oposición y sin consenso previo. Este memo progresivo parece que no se da cuenta de que la cosa es grave y que hay que dejar el asunto en manos de expertos. Vamos, que la cosa es demasiado seria como para dejarla en manos de políticos. Y aún menos, en manos de agitadores y propagandistas.