miércoles, 1 de octubre de 2008

Magdalenadas.

La liante e incompetente Ministra de Fomento sigue en su papel.

Ahora dice que las filtraciones sí salieron de su Ministerio, pero porque no eran filtraciones. Así como suena; dice que eran informaciones, conversaciones que sí se podían comunicar públicamente. Con toda su caradura convierte lo que la semana pasada era una filtración, de la que no se hacía responsable y decía desconocer su origen, en una información que se dio porque se tenía que dar. Así intenta de un plumazo decir que no es responsable de las filtraciones sencillamente porque no hubo filtraciones. Quizá luego explique que las dimisiones que presentaron miembros de la Comisión, debido precisamente a las constantes filtraciones de los trabajos de dicha Comisión, fueron porque querían dedicarse al tenis de mesa. Otro ejemplo más de qué tipo de cínicos e incompetentes tenemos en el Gobierno. Pero cumplen su función claro; así no se habla tanto de lo de Zapatero.

Ahora que riza el rizo el Presidente, y que después de pedir ayuda a la oposición (¿existe?) se burla de lo que le pueda aportar, hay que hacer que las miradas vayan hacia otro lado. La Vicepresidenta dice que esperan con interés las propuestas y la colaboración del PP y el Presidente se burla de ello. Y Pepiño, el inefable Pepiño, convertido en experto analista financiero internacional por obra y gracia de su propia propaganda, va y dice que lo que tiene que hacer la oposición es no hacer oposición. Que para ser democráticos lo que hace falta es ayudar al gobierno y no criticarlo. Vamos, que pide adhesión inquebrantable al más puro estilo franquista, quizás inspirado por el gurú del socialismo, el irredento tardofranquista y último propagandista del antiguo régimen, Cebrián. Así que nada mejor que una nueva magdalenada para hacer olvidar todo.

Y para ayudar a un Presidente al que cada vez se le nota más que no está en la realidad, y que no hace más que repetir que gracias a él hemos superado a Italia en no sé qué cuento manipulado por sus expertos estadísticos, como si ello hiciera más llevadero el paro a los cada vez más numerosos parados, la Ministra Magdalena Álvarez retoma su tono chulesco que tantas portadas desvió de Zapatero, para ver si lo logra de nuevo. Ahora reta al diputado, que en ejercicio de su condición le inquiere en el Parlamento, a que la denuncie en los tribunales. Cualquier cosa con tal de no contestar y de aceptar responsabilidades. Ahora que se sabe que las filtraciones las realizó el hasta ayer mudo y escondido jefe de prensa de su Ministerio, no se le ocurre otra cosa que cambiar el nombre a las filtraciones y llamarlas informaciones. Y claro, ¿cómo se le puede acusar de informar? ¿No es eso lo que debe de hacer un Ministro?

Ya estamos demasiado acostumbrados a que llamen a las cosas por nombre distinto a lo que en realidad son. Cómo será la cosa que hasta llaman gobierno a lo que tenemos.