miércoles, 15 de octubre de 2008

La otra mesa.

Zapatero presiona a los medios de comunicación para que apoyen sus medidas.

Con la nueva operación de ayuda al sistema financiero, cada familia española avala con 7.000 euros a los bancos. Y eso de aquí a fin de año. Si la operación no funciona, lo de celebrar fin de año con conejo va a ser un lujazo. Tendremos que volver a las clásicas lentejas estofadas y poco más.

Y a mí no me genera confianza alguna lo que Zapatero y compinches dicen. Todo lo que han dicho hasta ahora o ha sido inexacto o sencillamente ha sido mentira. Y que se tenga que hacer un esfuerzo de este calibre para salvar un sistema financiero sólido y sin problemas, no parece muy tranquilizador ni fiable.

En cuanto al tratamiento que da la prensa y la televisión al asunto, me produce una total desconfianza. Y ahora que se sabe que Zapatero se reunió con los propietarios de los principales medios de comunicación, en una comida ayer en la Moncloa que se ha querido mantener en secreto, ya me afianza absolutamente en la desconfianza absoluta de toda información u opinión que den.

Zapatero estuvo acompañado por la Vicepresidenta, distinguida por su fiabilidad absoluta -ver aquí un ejemplo- y conocida veracidad. El Presidente les pidió "máxima confidencialidad", lo que es tanto como pedir que nos oculten lo que allí se habló. Éste es el que hablaba de transparencia.

Y se dedicó a impartir las consignas que tienen que transmitir a la opinión pública como "no entendería ni disculparía que dijéseis que la economía española no es sólida ni solvente, porque ha dado pruebas de sobra de que eso no es verdad", así que ojito, que el Presidente no disculpará opiniones diferentes. O esta otra: "arrimen el hombro tranquilizando a la sociedad a través de los distintos medios de comunicación", o ésta: "Ni la banca ni las cajas españolas tienen problemas de mayor cuantía, y los ciudadanos deben estar convencidos de ello". Y no tienen problemas porque lo dice Zapatero, claro. El mismo que decía que no había crisis.

Pero lo mejor fue lo de la Vicepresidenta cuando les riñó diciéndoles “están ustedes tirando piedras contra su propio tejado, porque ese catastrofismo también les perjudica a ustedes, en tanto en cuanto tiende a contraer la inversión publicitaria”, lo que desde luego suena a velada amenaza sobre la contracción de la publicidad institucional si no hacen caso a las consignas a impartir. A mí todo esto me suena a cualquier cosa menos a respeto por la libertad de opinión y de información. Y mucho más cuando lo hizo justo antes de soltar su mitin anti PP en el Senado y de reunirse con Rajoy.

Así que ya me explico porqué el PP tiene cada vez más problemas para exponer sus mensajes en los medios. O partidos como el de Rosa Díez. Y me explico el vergonzante apoyo a las tesis zapaterianas expuestas por el director de La Razón.

Moncloa negó la reunión en un primer momento, aunque luego la ha confirmado. Los presentes fueron Ignacio Polanco del Grupo Prisa, Diego del Alcázar de Vocento, José Manuel Lara de Planeta, Jaime Roures de Mediapro, Javier de Godó de La Vanguardia, y Javier Moll del Grupo Moll, además del consejero delegado de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano. Como se ve, casi el noventa por ciento de la prensa escrita, radiofónica y televisada.

Ya es enfermizo el empeño de Zapatero por intentar que los problemas se solucionen por el procedimiento de decir que no existen. Y su constante insistencia en la mentira y la ocultación. Pero esto ya me parece que demuestra que lo hace porque puede hacerlo, ya que ninguno de estos medios informó a quienes deberíamos estar informados. Y la información se recibe mayoritariamente por esos medios, con lo que se explican muchas cosas. Entre ellas lo que algunos periodistas entienden por periodismo.