domingo, 5 de octubre de 2008

A vueltas con el agit pro.

Más falacias y una encubierta subida de impuestos.

Blanco sigue en su empeño en actuar como si fuese la oposición. Él quisiera ser la oposición de la oposición -como lo fue en la legislatura pasada-, pero ésta se lo impide al no ejercer como tal oposición. Por ello, Pepiño decide hacer oposición a Rajoy. Se centra en Rajoy, para así no enfrentarse con el partido y poder impulsar a un PP sin Rajoy; el PP que él quiere, el que a él le gusta, el de Gallardón. Por eso no ataca al PP sino a Rajoy. Pepiño es un ignorante pero no es tonto; el tonto es el número uno, no él.

La verdad es que tiene difícil ejercer de oposición a una oposición que no ejerce de tal, pero él insiste. Ahora está en la labor de convencer a la opinión pública de que el Gobierno no es culpable de la crisis. Culpa a Bush de la crisis financiera internacional, de la crisis de las subprime, luego dice que aquí el sistema financiero no está en crisis y que tampoco nos afecta lo de las subprime, ¿entonces de qué crisis habla? Si a la que se refiere como generada por Bush no es la que nos afecta, ¿quién es responsable de la que nos afecta? ¿Popeye? ¿Q es que no nos afecta ninguna y todo son imaginaciones de antipatriotas?

El petróleo ha bajado pero no lo han hecho las gasolinas. ¿Por qué? Pues porque el Gobierno no se ha encargado de que dicho mercado esté liberalizado de verdad. La mayoría de las estaciones de servicio pertenece a las propias petroleras, por ejemplo. Y la dependencia energética del exterior es del 80 %, superando en mucho la media europea y que en Francia es prácticamente inexistente gracias a la energía nuclear. Aquí hasta las energías alternativas están subvencionadas, con lo que las pagamos entre todos y no solucionan nada. Bueno, a los dueños de dichas explotaciones sí les beneficia y mucho. Y a quienes las promueven también.

El gobierno no quiere ni oír hablar de la energía nuclear, lo que nos obliga a depender de países que nos impiden adecuar nuestra política exterior al resto de la de nuestros aliados, pues dichos países nos condicionan. Y eso explica muchos de los disparates de nuestra política exterior, y muchas extrañas amistades.

El gobierno es el responsable de infinidad de gastos superfluos que no benefician más que a unos cuantos paniaguados. Está tirando a manos llenas nuestro dinero para que lo recojan gentes de su cuerda estratégicamente situadas. No hay más que ver a donde van la mayoría de los fondos destinados a lo de la Memoria Histórica, por ejemplo. Un ínfima minoría va a investigaciones reales, o a exhumaciones de verdad. La mayoría va a infinidad de nuevas organizaciones o asociaciones que no son más que excusas para poder vivir de ello. Allí se refugian infinidad de personajillos de tercer orden y parásitos de la política.

El gobierno regaló a manos llenas el dinero a los sindicatos con la excusa de una supuesta restitución patrimonial. Pero obvia que el patrimonio que maneja es el del antiguo Sindicato Vertical, que pertenece a todos los trabajadores, y no a sólo unos poquitos, así como olvida que el principal patrimonio sindical expropiado tras la guerra, era de la CNT. Hoy los sindicatos no representan a nadie, más que a sí mismos, ni tampoco subsisten gracias a sus afiliados, que son muy pocos. Viven del dinero que da el gobierno. Y las organizaciones patronales también. Por ello cantan al son que les toca el gobierno. Así que decir como dice Blanco, que el Gobierno consensa la política económica con los representantes sociales, no sólo es falso, sino que además demuestra un desprecio hacia la verdadera representatividad popular, que en democracia corresponde al Parlamento.

Cuando Blanco dice que Rajoy quiere beneficiar a los que más tienen, no sé a qué se refiere, pues que yo sepa no es Rajoy quien gobierna, pero obvia que su gobierno no se caracteriza precisamente por recortar diferencias entre los que más tienen y los que más carencias padecen. Hasta lo de los 400 euros no ha llegado a los más necesitados. Y ahora serán precisamente los asalariados los que sufrirán la subida de impuestos que supone la no adecuación de los tramos del IRPF al IPC.

Si alguien se beneficia de una subida de sueldo que implica un aumento de nivel de vida, también paga más impuestos; hasta aquí parece lógico. Pero si esa subida no lo es, pues tan sólo refleja la subida del IPC y por ello no conlleva aumento en el nivel de vida, no es entendible que se pague más impuesto por ella. Pues bien, eso es exactamente lo que contempla el Ministerio de Hacienda para el año que viene al negarse a adecuar los tramos impositivos de acuerdo al IPC. Tan sólo por ese concepto el Estado ingresará 2.500 millones de euros más. A costa del bolsillo de los asalariados, y que yo sepa estos no son mayormente los más pudientes, ¿o sí?

Blanco debería de explicar cuales son sus propuestas, cuales son las actuaciones del gobierno para paliar la crisis, y dejarse de hablar de Rajoy. Hablar de Rajoy no afecta para nada a solucionar la crisis, y mucho menos si es a lo que se dedican los que debieran estar trabajando para solucionarla, pues son ellos quienes gobiernan, no Rajoy. Pero es esa la labor de Blanco. Su labor es generar sentimientos. Él aplica tácticas propagandísticas, como ya apunté en el post anterior, que entienden que los sentimientos no se les puede rebatir con argumentos, por lo que se dedica a generar sentimientos que le asegure que haga lo que haga y mienta lo que mienta, el adversario no será capaz de cambiar la intención de voto de sus devotos seguidores.

Hay algo que provoca más sonrojo que las sandeces de Pepiño, y es el hecho de que haya tantos que se las crean.