martes, 11 de noviembre de 2008

El funeral.

Descansen en paz los caídos por la Patria.

Se ha celebrado en la Base de Morillo, Pontevedra, el funeral por los militares caídos en Afganistán, el brigada Juan Andrés Suárez García y el cabo Rubén Alonso Ríos. El Príncipe de Asturias les ha impuesto la Cruz al Mérito Militar con distintivo Rojo, pues ya se hizo el paripé correspondiente en la normativa de condecoraciones. De no ser así se les hubiera concedido con distintivo Amarillo como sucedió con los caídos en Líbano (ver aquí).

Lo del Vicario General Castrense ya ha sido de órdago, pues cuando ha dicho eso de que "cuando se siembra ayuda humanitaria, valores democráticos, libertad y paz, si todo eso es bueno para la sociedad, ¿cómo recibir esta recompensa?" yo no sabía si quien hablaba era la Vicepresidenta de La Vega disfrazada de púrpura, como en aquella sonada visita que hizo al Papa rompiendo las reglas del protocolo y la educación. De sus palabras no se sabía si se refería a militares en misión o a misioneros militares. Pero ya se sabe lo que es la cúpula militar hoy día: pacifistas seguidores de la ilusoria iluminación pacifista zapateril.

Estos soldados han perdido la vida en una guerra en donde participamos conjuntamente con nuestros aliados. Una guerra contra el terrorismo islamista talibán. Y el enemigo los ha matado en una acción de guerra usando una de sus armas favoritas: el fanático suicida. Pero es éso: un arma. Un atentado terrorista es hacerlo en un país en paz, no como parte de una guerra. Nuestros soldados son, como todos los demás que están allí, un objetivo militar para el enemigo. Pero no están suficientemente equipados para defenderse de eso. Puede que lo estén para repartir bocadillos, pero no para la guerra que allí se desarrolla. Ni siquiera son suficientes para autoprotegerse.

Y mientras la sociedad no sea consciente de ello, no exigirá a nuestros políticos que pidan al Gobierno que los pertreche adecuadamente. O al menos, en la misma medida en que lo están los militares de los otros países que nos acompañan en la misma guerra.

Todos los medios españoles, incluidos COPE y LD, hablan de atentado terrorista y le siguen el juego al gobierno. La realidad ha sido escondida de forma muy efectiva, y la falsedad se ha arraigado en los cerebros lavados a base de repetir mentiras. El no a la guerra ha devenido en el no hay guerra, y todos tan tranquilos viviendo en un mundo imaginario. Pero nuestros soldados siguen muriendo en guerras de verdad. Y sus familias lo sabemos de sobra.

Funeral en Pontevedra.