miércoles, 5 de noviembre de 2008

El rey negro.

La gran fiesta de la democracia entroniza a Obama como rey del mundo.

El candidato McCain, después de aceptar su derrota, ha hecho un llamamiento a sus seguidores para caminar juntos con el nuevo presidente. Eso es la democracia. La victoria de Obama representa un hito histórico en cuanto es el primer afroamericano en llegar a la presidencia, pero en esta ocasión el hito se hubiera producido en cualquier caso, pues de haber sido Clinton se hubiera tratado de la primera mujer, y de haber resultado elegido McCain lo hubiera sido por su edad.

Estados Unidos ha dado un giro demócrata en el sentido de que tanto el Presidente como las dos cámaras son de ese partido, pero eso no se traduce a lo que aquí entendemos como partidismo. Los senadores y diputados gozan de una envidiable autonomía e independencia, sólo mediatizada por el interés de sus electores si quieren volver a ser elegidos. Obama ha hecho bandera de la unidad y los acuerdos; veremos si eso sigue así tras el triunfo de su opción en el Congreso y Senado. Se han elegido además muchísimos fiscales de distrito y jefes de policía, los tan cinematográficos sheriffs.

Los ciudadanos han sucumbido a la falacia de que Bush es el origen de la crisis, cuando en absoluto es así pues ésta proviene de la política demócrata de Clinton y la intervencionista de Alan Greenspam al frente de la Reserva Federal. La política socialdemócrata de Clinton alentando el "hipotecas para todos" -subprimes- es el origen de la crisis financiera que ahora todos sufrimos. No es producto en absoluto de ninguna política neoliberal como pretenden hacernos creer aquí también. Bush aguantó a Greenspam y a su política durante dos años, y en esa medida tiene su parte, claro. Hoy, el ex responsable de la Reserva Federal, reconoce aquello como un error que ahora desemboca en lo que hay.

Pero McCain no ha sido convincente y la extraordinaria capacidad de comunicación de Obama lo ha arrasado. Como también arrasó a Clinton, Hillary, a pesar de que el 52% del electorado estadounidense es femenino. El apoyo del voto hispano ha sido decisivo. Su vídeo promocional en perfecto español ha calado hondo en dicha comunidad. Y sus posicionamientos dudosos no han sido aireados en forma alguna.

En cuanto al asunto racial, Obama es mucho más blanco que negro. En absoluto ha tenido que padecer privaciones. Su abuela que lo crió y educó cuando su hija, la madre de Obama, falleció de cáncer, no era una necesitada precisamente, era la vicepresidenta del Banco de Hawai nada menos, y blanquísima como su hija. Su educación no tiene mucho que ver con el del común de los negros americanos. No es muy común que esos marginados -como los llaman algunos haciendo creer que Obama viene de ellos- vayan a Harvard. Pero no lo han elegido por ser negro, como tampoco hubieran elegido a Hillary por ser mujer, ni a McCain por ser blanco. Aquella sociedad ya está acostumbrada a ver a negros -bastante blanqueados, eso sí- en las altas esferas del poder. Véase a Powell o a Rice.

Ahora empezará poco a poco el despertar de quienes creen que Obama es una especie de Zapatero, cuando el senador y ya Presidente electo, le da sopas con onda tanto en formación como en oratoria, y sobre todo en su capacidad integradora; además de que su ideología está más cercana a la del PP que a la socialista. Por no mencionar el poder que Obama tendrá, pues será nada menos que el rey del mundo mundial.

Las sorpresas empezarán cuando el nuevo Presidente norteamericano empiece a exigir a sus aliados más ayuda en las misiones exteriores, las guerras, en las que está inmerso su país. Ya veremos la risa que le va a dar a Zapatero entonces y en qué queda eso que acaba de decir de que "Obama tendrá en España un amigo fiel". La fidelidad de un país se demuestra hacia otro, no hacia su líder, y Zapatero ya demostró a EEUU que de fidelidad y lealtad no sabe nada. Por eso no tiene silla.