martes, 4 de noviembre de 2008

La abuela blanca.

Obama recibe la ayuda de su abuela, Madelyn Dunham, hasta en elegir el momento en que ha fallecido.

Por si alguno de los partidarios de los demócratas no tenían claro el votar a un negro, la muerte de la abuela blanca -blanquísima- del aspirante por el Partido Demócrata, le recordará que al fin y al cabo no es tan negro. El que los medios de comunicación en masa y toda la farándula apoya a Obama no es ningún secreto, y este último empujón que involuntariamente recibe de su abuela, será bien aprovechado mediáticamente.

En absoluto digo que el aspirante se vaya a aprovechar voluntariamente de ello, y de hecho ha suspendido varios actos, y debe de estar tremendamente dolido por no haberle podido dar la alegría de que le viera coronado Rey del mundo. Su abuela ha ejercido de madre con él y siempre ha estado a su lado. Obama es lo que es, gracias a sus desvelos desde que él era pequeño.

En cualquier caso, tengo la impresión de que Obama es un producto del márketing político en mucho mayor medida que lo han sido anteriores aspirantes y presidentes. Y ha aprovechado el descontento producido por la crisis imputada a la política de Bush. Pero a Bush se le ha perdonado mucho por la autoridad que adquirió tal el 11-S, y el próximo presidente carecerá de ella. Sea quien sea.

El magnífico trabajo que como senador ha desarrollado McCain a lo largo de su vida no impidió que en su momento perdiera la nominación republicana en beneficio de Bush. Posiblemente su propia honestidad e integridad le impide jugar a la demagogia y a la propaganda en la misma medida que el equipo de Obama hace. De hecho dio órdenes tajantes de no utilizar en la campaña determinadas debilidades de su oponente por considerarlo de mal gusto y éticamente reprobable, como es el hecho de su religión mahometana, la misma que profesan los máximos enemigos de su país. Y ha dedicado elogios a su oponente de forma no recordada en campañas anteriores.

El hándicap de McCain está en que es del mismo partido de Bush y que no se ha hecho el suficiente hincapié en que, a pesar de ello, estuvo en contra, en primera instancia, de las medidas anticrisis que éste tomó y provocó que se debatiesen en el Congreso y el Senado, de donde salieron con significativas variaciones. La ventaja de Obama es que significa un cambio después de un doble periodo de primacía republicana. Y además, que representa un hito en la historia estadounidense al ser de origen afroamericano.

De todas formas, existe un gran voto oculto y otro voto vergonzante. Este último dice Obama en las encuestas y McCain en la intimidad. Es igual que quienes se dicen no racistas de boca para afuera, pero no admitirían en su familia a un negro. Por lo que las elecciones aún mantienen un alto grado de incertidumbre a pesar de la aplastante victoria de Obama vaticinada por las encuestas y los medios.

En cuanto a lo que desde aquí se intenta transmitir sobre coincidencias e identificación de nuestros partidos con determinados candidatos, no es más que un espejismo. Obama muy posiblemente esté incluso a la derecha del PP en muchas cuestiones. Así como McCain puede defender posturas en las que sería coincidente con algunas supuestas aspiraciones sociales del PSOE.

En cualquier caso, ninguno de los dos obedece a una pirámide partidista ni de lejos parecida a la que aquí existe. Ni el sistema padece de los impedimentos democráticos que aquí padecemos. La elección del Presidente de EEUU, con todos sus filtros, primarias incluidas, es la fiesta por antonomasia de la democracia actual. Me produce envidia. Cuando aquí nuestros políticos hablan de transparencia, allí a eso mismo lo consideran digno de penalización por ocultamiento a los contribuyentes.