miércoles, 26 de noviembre de 2008

La cruz y el diota.

La Junta de Andalucía va a solucionar el problema de la escasa calidad de la enseñanza.

En Andalucía se da el mayor índice de fracaso educativo. El nivel de su educación es de los peores de Europa. Pero ya tienen la solución: quitar los crucifijos de los colegios públicos. Bueno, al menos no van a quemar iglesias y a matar a curas y monjas como ya hicieron sus antepasados de partido antes del 36. ¿Memoria histórica, no?

Es algo despreciable el crear problemas donde no los había tan solo para desviar la atención de la mala gestión y hasta del latrocinio al que se dedican nuestros políticos. Que además confunden la aconfesionalidad del Estado, proclamada por la Constitución, con un laicismo militante devenido en anticatolicismo paranoico.

Lo que no es entendible es este celo por eliminar símbolos, que al margen de su sentido religioso tienen un altísimo valor cultural e histórico, cuando se toleran otros que, como el velo islámico en las escuelas, tienen mucho más de símbolo de la desigualdad y el sometimiento de la mujer al hombre, que de simbolismo religioso. Hagamos pues como Francia en todo caso: ni cruz ni velo. Pero yo estaría más de acuerdo en que fueran las asociaciones de padres de cada centro quienes decidieran.

Aunque ya me parece sospechosos el que la Junta entre ahora a saco en la polémica, justo cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha vuelto a echar para atrás otro intento de colocar a sus enchufados, esta vez un decreto para crear 204 puestos de libre designación a dedo en la Consejería de Medio Ambiente. Hay que recordar que allí más del 18% de la población asalariada vive del dinero de los demás como funcionario, y no hablo de los asesores con sueldos millonarios.

Y desde luego, lo que me parece una tomadura de pelo y un acto de nulo respeto democrático y de paranoia galopante, es lo del padre que forzó la resolución judicial en contra del acuerdo de los demás padres. Y que para mayor esperpento, hace que su hija participe en representaciones religiosas, en ese mismo colegio, vestida de Virgen María. Tocapelotas se llama a ese tipo de elemento.

A ver si de una vez estos políticos que viven de nuestro dinero se dedican a resolver problemas en vez de crearlos. Sobre todo, atender a los problemas que preocupan a la mayoría y no a unos pocos desequilibrados paranoicos.