viernes, 28 de noviembre de 2008

Casta de miserables.

Ya han aparecido los que utilizan el atentado de Bombay para descalificar a Esperanza Aguirre.

No hablan de los más de cien muertos, no, hablan de que la presidenta de Madrid "salió corriendo ella sola" de allí. Estos mismos seguro que criticarán también el que cuando sucedió lo del 11-S a Bush lo metieran en un avión con rumbo desconocido para protegerlo. Yo no pago a los políticos para que se jueguen la vida, para eso ya pago a las Fuerzas de Seguridad. Y parte del trabajo de dichas fuerzas es proteger a los políticos con altas responsabilidades. Si a la presidenta madrileña le hubiera ocurrido algo, ahora mismo estaríamos inmersos en un problema que afectaría a los madrileños y a los españoles, además de a ella misma.

Y es que a los miserables se les remueven las tripas al ver a esta mujer hacer gala de entereza y estoicismo cuando al llegar a Madrid, vestida de verano y sin dormir ni descansar, lo primero que hace es dirigirse a la sede de la Comunidad para informar y agradecer el interés demostrado por quienes han demostrado no ser tan miserables como para utilizar atentados y muertos para dar rienda suelta a sus odios sectarios.

También hay quienes hacen gala de dicha miseria moral para intentar medrar, como por ejemplo Guardans, el diputado de CiU que estaba allí encabezando una delegación del Parlamento Europeo, y que ha intentado igualar sus responsabilidades con las de la Presidenta de Madrid. Dice este memo profesional que él estaba como capitán de barco y por lo tanto no se iba hasta que se fuera el último de su comitiva. Ya puestos podría quedarse allí hasta que ya no hubiera más atentados en la India, puede que nos hiciera un favor a todos. Y hablando de barcos, Esperanza es buque insignia comparada con su canoa.

Este pobre no se da cuenta de que muy diferente es un Presidente de una Autonomía que un parlamentario al frente de una delegación sin capacidad ejecutiva alguna. De haberse tratado del Presidente del Gobierno, ahora yo estaría criticando el que no lo hubieran sacado inmediatamente de allí en helicóptero. Además de que muy poca clase demuestra haciéndose el valiente cuando ya no hay tiros, él se quedó porque no tuvo ocasión alguna de salir de allí, pero si se acepta eso como crítica a un político con responsabilidades el que abandone el escenario de un atentado mientras este dura, ¿como se tomaría el que hubiera estado escondido debajo de la cama? Claro que a lo mejor hubiera preferido estar escondido tras las faldas de una mujer. Pero este mezquino miserable ni siquiera estuvo cerca de donde se produjo el atentado, pues estaba en un restaurante alejado del foco de los hechos. En cualquier caso, no se paga a los políticos para que se inmolen de forma innecesaria.

Aunque puede que en el fondo de estos miserables esté el deseo de que Esperanza Aguirre se hubiera quedado más tiempo expuesta a los disparos incesantes y a las granadas, a ver si tenían suerte y caía esta mujer que hace quedar en ridículo a una gran parte de nuestra casta política; aunque ya que hablamos de la India, puede que esa casta no sea otra que la de los parias. ¿O no van por ahí estos tiros?

Lo curioso es que cuando la Vicepresidenta ha dicho, tras el Consejo de Ministros, que el Gobierno ha hecho las cosas bien, aunque en el avión que se envió no cupieran todos los españoles que estaban en Bombay, por lo que veinte aún permanecen allí, lo curioso, repito, es que ninguno de estos tarambainas hayan dicho ni pío sobre lo que De la Vega entiende por hacer las cosas bien. Habrá que ver lo que opinan los que se han quedado allí pasando miedo.