miércoles, 24 de diciembre de 2008

"Uno de los nuestros"

El comunicado de la familia del último asesinado por ETA evidencia la podredumbre de la sociedad vasca.

La viuda e hijos de Uría han dado un comunicado donde parecen hacer ver que el ser vasco y nacionalista debería ser un escudo contra ETA. A la vista de lo que exponen, tanto ellos como buena parte de la sociedad vasca, dan por supuesto que la condición de nacionalista es garantía suficiente para estar a salvo de los ataques etarras, lo que implicaría justificar de algún modo que no ser nacionalista y no amar a euskalerría sí haría a cualquiera reo de muerte.

"Al parecer eso no le era suficiente para poder vivir en libertad en su tierra" dice el comunicado tras exponer que le asesinaron a pesar de que "amaba a Euskalerria" y de que "se sentía vasco y nacionalista". Esto refleja que una importante parte de aquella sociedad considera que dichos sentimientos convierten a alguien en un ciudadano de primera y exento de cualquier amenaza, que por lo visto sí merece quien no piense y sienta en clave nacionalista. Con tan sólo el pequeño añadido de condenar cualquier tipo de atentado, independientemente de cómo piense o sienta la víctima, ya habrían evitado el tufo a podrido que tiene su lamento.

Este tipo de planteamientos de base, este tipo de premisas propias de cualquier nacionalismo, son la base del nazismo. Y desde luego demuestran una profunda deshumanización y podredumbre tanto intelectual como humana. Es la clásica postura mafiosa de considerar a otro mafioso como uno de los suyos y por tanto a salvo de la amenaza de su propia mafia. Es en sí misma toda una declaración de intenciones, fruto de en lo que el nacionalismo ha convertido al País Vasco tras años en el poder. En todo ese período no han cesado de influir en conciencias y sentimientos insuflando, no sólo un amor enfermizo a lo suyo, sino un odio a lo común y un desprecio a lo español y a los españoles.

Este es el resultado. Esto explica la base misma de porqué allí pervive el terrorismo más antiguo de Europa. En sí mismo este comunicado dejaría una puerta abierta a la comprensión de los asesinatos de quienes no sean nacionalistas o no compartan el enfermizo sentido del amor patrio del nacionalismo. El dolor de esta familia es entendible, pero se asemeja al que demuestran los allegados de los etarras cuando caen en manos de sus propios compinches, como en el caso de Yoyes.

Y el comparar el régimen franquista y su falta de libertad con el imperio del terror etarra y sus asesinatos, es cuanto menos desafortunado. En la dictadura no se mataba a nadie con tiros en la nuca y sin juicio previo. La situación creada por ETA y el nacionalismo es mucho peor, y más cuando el comunicado da por supuesto la existencia de dos tipos de vascos: los que quieren al país vasco por ser nacionalistas y los que no lo quieren por no serlo. Por lo visto, en esa enfermiza concepción nacionalista de la vida, el no ser nacionalista no solamente significa que alguien no quiere a su tierra, sino que además merece lo que ETA quiera hacerle.

El comunicado abunda en demasiadas premisas coincidentes con las que dicen defender los asesinos. Lo dicho: una sociedad putrefacta camino de su propia división y enfrentamiento a causa del nazismo nacionalista.