lunes, 8 de diciembre de 2008

Valium contra ETA

La sociedad vasca está enferma y dividida.

Como dice la viuda del socialista Enrique Mújica, es una sociedad miedosa, cobarde e insolidaria. La compara con la sociedad napolitana, arrodillada y a merced de la "camorra". Mientras en el tanatorio estaba el cuerpo de Uría, en su fachada se veía una pancarta a favor de un etarra y pidiendo que los presos salgan a la calle.

Una sociedad así está condenada a la normalidad del asesinato, del chantaje y de la extorsión. Es una sociedad rendida, que mira para otra parte. Parece decir que lo que tienen es una lacra cuyo origen es el no dar a ETA lo que pide. El nacionalismo acabará por hacernos culpables a todos los españoles por querer seguir siéndolo y por mantener que ellos también lo son. Es lo que parece deducirse de las palabras del ya impresentable Arzallús, símbolo de la descomposición de dicha sociedad.

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Arzallús no quiere solución policial. Él no quiere a los etarras en la cárcel, los quiere a su lado. Posiblemente sin pistolas, pero tras haber conseguido los objetivos que las pistolas exigen. Y mientras tanto a aguantar. Y a tomar Valium. Ya saben quienes pretendan seguir viviendo en lo que ya es un infierno para multitud de vascos: o Valium o a emigrar. A salir corriendo con el rabo entre las piernas para salvar la vida.

Y esto ocurre en Europa. En una España que se dice democrática y en cuyo seno se da esta tremenda falta de libertad que se paga con la vida. En una España que no puede sentirse libre mientras alguno de sus ciudadanos no lo sean, y los tiroteen en plena calle. Mientras a los hijos de puta que asesinan y a quienes les jalean se les permite incluso gobernar en ayuntamientos.

Los del PNV están ofendidos porque han matado a uno de los suyos, a uno de los que deberían estar a salvo de esos muchachos un tanto extraviados que se dedican a exigir lo mismo que ellos pero a tiro limpio. Los del PNV son unos miserables sin más. Ya supe de alguno de ellos brindando por el asesinato de algún miembro de las Fuerzas de Seguridad. Ahora he leído que hay otros que también han sabido de ello: leer aquí.

En Azpetia gobernaba ANV. El PSOE negoció que allí se podían presentar. Y el pueblo de Azpetia les votó. Y otros partidos los apoyaron. Ahora que no vengan con lágrimas de cocodrilo. Aunque en ese pueblo pocas lágrimas se han visto, pues a la convocatoria de duelo acudieron cuatro gatos. Todos los demás, tras los goznes de sus ventanas. Tras la cobardía unos y tras la complicidad otros. Y todos tras la basura podrida en la que se está convirtiendo aquella sociedad de la que forman parte.