domingo, 18 de enero de 2009

Contra el terrorismo y la mentira.

"El peor enemigo de la paz, de los israelíes y de los palestinos es Hamas; para parar la guerra, para parar al terrorismo, hay que parar a Hamas". (Rafael Schulz, Embajador de Israel en España)

Cuando me acercaba por la calle Velázquez a la Embajada de Israel, la policía me paró y me pidió la documentación. No suelo ir con la documentación encima casi nunca -quienes me conocen se reirán con ello-, así que después de reconvenirme, pues "si hay un tumulto o un enfrentamiento, le llevaremos detenido por no estar identificado", me hicieron vaciar los bolsillos.

-¿Va usted a manifestarse? ¿Está a favor de Israel? -fue así, uno de los agentes me preguntó exactamente eso. Y uno ya es zorro viejo como para percibir que lo decía con cierto reproche.

-Sí, voy a manifestarme. Estoy contra el terrorismo y las mentiras que se vierten sobre el conflicto -contesté en un ejercicio de buena voluntad, aún en el convencimiento de que en absoluto tenía por qué dar explicación alguna. En ese momento intervino otro agente aclarando que no tenía por qué decir cuál es mi postura, que sólo estaban allí para intentar prevenir algún percance "contra los asistentes". Mientras, el primer agente leía hasta las recetas médicas que llevaba en el bolsillo; y, refiriéndose a una aspirina que siempre llevo encima, me inquiría con gesto de sospecha sobre lo que era eso. Le contesté que era por si no se me empinaba.

La verdad es que ya lo hice sin sonrisa alguna, lo que cortó el asunto y me permitieron el paso, al tiempo que me devolvía mis recetas y aspirina haciendo como si no me hubiera oído. Lo cierto es que el asunto me desconcertó un poco, pues hace mucho que no contemplo, cuando acudo a exponer mi postura en público, tener un enfrentamiento con la policía; mis tiempos de correr ante los grises en la universidad quedaron muy atrás.

Me parece muy ilustrativo sobre quienes son los que defienden lo opuesto a lo que se defendía en la manifestación de hoy, pues hasta hay que poner controles para evitar sus posibles actos vandálicos -¿quzá una lapidación?- contra los manifestantes pro israelíes. Y también ilustrativo del sectarismo pueril y manipulado que afecta a la sociedad, incluyendo, como no podía ser menos, a miembros de las Fuerzas de Seguridad. No creo que ayer, en la última manifestación a la que acudió Zerolo -descaradamente a favor del terrorismo palestino- hubiera que realizar este tipo de controles para evitar algún ataque a quienes salían a jalear y a justificar el terrorismo de Hamás.

Los que nos hemos manifestado hoy lloramos a las víctimas inocentes. A las de ambos bandos. Y clamamos contra quienes son responsables de las mismas: los terroristas de Hamás, que hasta usan de su pueblo como escudos humanos y utilizan a los niños para convertirlos en mártires que rentabilizar.

Ayer Israel decidió un alto el fuego unilateral, reservándose el derecho al contraataque. Hamás ha mantenido sus ataques y envío de misiles. No es Hamás a quien le interesa el alto el fuego, ni siquiera le interesa un acuerdo; el interés de Hamás es el de siempre y el que refleja su acta constituyente: la desaparición del Estado de Israel. Y según el fundador de Hamás, Ahmed Yasín, "la paz con Israel es contraria a la ley islámica". Así que si sus seguidores no quieren pecar, tienen que seguir atacando a Israel como y donde sea.

La manifestación se ha desarrollado de forma pacífica y correcta. Los que han intervenido no lo han hecho a gritos ni con aspavientos. Se lloraba a las víctimas civiles, a las de ambos bandos. Uno de los que intervinieron, para sorpresa general, fue Juan Antonio Ruiz Castillo, diputado autonómico madrileño por el PSOE. Su intervención fue acertada y sus argumentos contrarios a Hezbolá y favorables al derecho de Israel a defenderse, por lo que se la coreó con el estribillo de "díselo a tu jefe". Entre murmullos de extrañeza por la participación de un socialista, se oían frases de apoyo en el sentido de "no le interrumpáis, ha demostrado mucho valor al venir".

A mi lado, el periodista Hermann Tertsch, expulsado en su día de El País -en un ejemplo de lo que entiende este periódico por libertad de expresión- y actualmente responsable de los informativos nocturnos de Tele Madrid. Estaba a título personal, no como periodista, por lo que le expresé mi enhorabuena por su valentía e intercambiamos algunas impresiones mientras constantemente recibía parabienes y palmadas de los asistentes. También vi a Pilar Rahola, con la que tengo muchos puntos de discrepancia, pero que en éste está claro que coincidimos, y a la que desde aquí también expreso mi admiración por ese acto de valentía; pues valentía es posicionarse públicamente hoy día contra la postura políticamente correcta defendida por la corriente zapateril y el pesebre mediático que la jalea.

La manifestación, al menos esa era mi intención, mostraba su apoyo al pueblo judío y al pueblo palestino. Por eso se condenaba al terrorista Hamás, y huelga repetir que es terrorista no porque lo jalee una manifestación, sino porque así está reconocido en Europa y en el resto del mundo; además de por sus actos terroristas, claro. Pero intuyo que a los sectarios de cerebro lavado por la manipulación y la mentira es inútil recordárselo. Hablarán de desproporción. Pues miratúpordonde, desproporción es precisamente "su parcial e inaceptable ataque a un gobierno democrático", como rezaba el manifiesto leído en la concentración. Y seguirán hablando de genocidio en un ejercicio constante de su propia ignorancia, pues quienes sí son genocidas son los que pretenden acabar con un pueblo por serlo. Israel pretende acabar con Hamás por terroristas, no por palestinos. Hamás pretende acabar con cualquiera que simplemente huela a judío, incluso con los propios palestinos que no apoyan su exterminio, por el hecho de ser o estar con los israelitas.


Toda una declaración de intenciones "Israel: ¡no estás sola!"
Pilar Rahola Hermann Tertsch
Nada que ver con Zerolo

¿Unos pocos..?
Una serena concentración.