sábado, 3 de enero de 2009

El progreso de los progres.

El Ministro de Industria maquina otra nueva idea de progreso para ahorrar.

Se trata ahora de acabar con el progreso, de volver a los tiempos del brasero y el abanico, con el cuento de que es para ahorrar. Después de aprobar la subida de la luz y el teléfono por encima de la inflación prevista, ahora nos quiere privar de las comodidades y el confort que nos ofrece el verdadero progreso, con unas medidas que demuestran lo que significa el progreso para los progres.

Quiere limitar la temperatura en los lugares públicos, aunque sean de propiedad privada, como es el caso de los Centros Comerciales, tanto en verano, nunca por debajo de los 26 grados, como en invierno, nunca por encima de los 21, y quiere hacerlo por decreto. Ya su colega Chaves, el Duque andalucí, intentó por decreto decirle a los centros comerciales que las rebajas de enero hay que adelantarlas -claro que los serios no le han hecho caso y se apegan a su libertad de decidir y empezarlas cuando les apetezca- también para contribuir a superar la crisis.

De medidas coyunturales nada, de medidas para fomentar el empleo seriamente, nada de nada. Todo son parches e ideas de bombero -con perdón del gremio- que no llevan a nada pero que hacen ruido. El Ministro de Hacienda ya ha pasado de querer regalar bombillas de bajo consumo a financiar coches ecológicos para ricos, pasando por la memez de quitarse la corbata en verano para no derrochar, hasta llegar a esta idiotez de privarnos del confort para ahorrar... ¿qué?

Dedíquense a trabajar seriamente, a conseguir que no dependamos hasta niveles insoportables de la energía exterior, a desprenderse de tanto asesor que no asesora sino que vive del cuento, y ahorraremos mucho más. Según The Economist, los premios repartidos por la lotería de Navidad han hecho por mitigar el paro y alegrar la economía, mucho más que las medidas del Gobierno en ese sentido. Ya es triste. Pero más triste aún es constatar como estos progres seguirán aferrados al poder hagan lo que hagan, porque tienen un ejército de inútiles a los que mantienen con dinero de todos y que les seguirán votando para poder seguir viviendo de nuestro esfuerzo, robándonos de nuestros bolsillos una vida de lujo, como si sirvieran para algo.

Y los sindicatos igual, igualicos que sus abuelicos. Con el cuento de que la crisis es mundial, aquí tenemos el mayor índice mundial de destrucción de empleo, encabezamos el ranking mundial de deuda externa, y tenemos a los números unos mundiales de los especialistas en vivir del cuento; eso sí: son los más progres del mundo mundial. Ellos sí que progresan.