viernes, 2 de enero de 2009

Exaltación de la patada.

Arzallús encabeza una iniciativa para colaborar en pagar la multa a la que ha sido condenado quien propinó una patada en los testículos a Antonio Aguirre.

Ya hay un delito de exaltación del terrorismo, pero parece que a la vista de los descerebrados nacionalistas que, como Arzallús, entienden que las diferencias de criterio se saldan a base de dar patadas en los cojones al que no piensa como él, habría quizás que introducir en el código penal la figura de la exaltación de la patada en los cojones. O al menos como figura corresponsable del delito de agresión, bueno, perdón, quise decir de la falta de lesiones, que es en lo que ha quedado el asunto. Asunto que es tan esperpéntico como que el agredido fue denunciado por la Ertzaintza por provocar desórdenes públicos. A lo mejor se referían a que alteró el sensible oído nacionalista cuando gritó al ser pateado en los cojones por un animal de esa cuerda.

Quizás debiera haberse sentido honrado por ello y hasta pedir disculpas por cojonear en el zapato al insigne nacionalista. El juicio por dicho disparate se aplazó sine die y será juzgado por la Audiencia de Bilbao. Puede que ahora sea delito el parar con los cojones una patada nacionalista, y tan sólo falta con lesiones el propinarla, si el que la propina es nacionalista.

A Antonio Aguirre, socialista de carné y miembro del Foro de Ermua, le agredieron cuando el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco citó a declarar al Lehendakari por haberse reunido con Batasuna-ETA. El Foro de Ermua se presentaba en la causa como actor contra el Lehendakari, y a la salida un energúmeno -Alejandro Aranburu, militante del PNV ahora condenado a una multa de 900 € y a pagar las costas- le dió una patada en los testículos que obligó a trasladarlo a un centro médico. A causa del atestado que levantó la Ertzaintza sobre los hechos, el atacado y dos de sus acompañantes -el expresidente del Foro de Ermua, Iñaki Ezkerra, y el presidente de Dignidad y Justicia, Daniel Portero- serán procesados por alterar el orden público.

Esto que parece de película, es cierto; aunque puede que la sentencia condenatoria al animal, aunque sólo sea por una falta, venga a poner un punto de sentido común al asunto. Estas cosas demuestran hasta qué punto la sinrazón y el esperpento nacionalistas se han arraigado en la sociedad vasca. Y hay quienes seguro que aportarán algún euro para que el hijo de puta a quien protege Arzallús -hijo de puta en donde los haya- no tenga que pagar un euro por tan gloriosa y heroica acción, en pro del progreso del pueblo vasco hacia una utopía enfermiza que ya se atisba.

Puede que ahora ese sea el modo de saludo entre los nacionalistas vascos, por lo que desde ahora, y de forma educada, afilaré mis zapatos para saludar yo el primero, no vaya a ser que si me saludan ellos antes, me procesen por alterar el orden después de que ellos hagan escote para pagar la fiesta.

"El nacionalismo lleva inevitablemente a la guerra." (Dietrich Bonhoeffer)