sábado, 17 de enero de 2009

La foto de la polémica.

Soraya Sáez de Santamaría: ¿Hobbit o Bigfoot?

La foto es buena, aunque el escorzo y la pequeñez de la modelo hacen parecer su pie demasiado grande. O quizás lo es. En cualquier caso, no parece que para alguien dedicado a representar los intereses de millones de españoles sea adecuado presentarse tal que Rita Hayworth. Estaría bien para una actriz, pero no lo creo serio para alguien que se dedica a asuntos públicos. Es una buena foto para su álbum privado o familiar, incluso para tenerla enmarcada en casa en un canto al ego; no parece lo mismo para una fotografía pública. Además, no hay más que ver el original y los rictus nada simpáticos de su cara, para darse cuenta de que la imagen no es acorde con la realidad.

Pero este PP es así. A base de complejos quieren aparentar que no son de derechas de toda la vida, y que son tan trasgresores como los más progres del progrerío patrio. Empeñados como están en rascarle algunos votos a la izquierda, se alejan cada vez más de su electorado natural. Por cada voto de los nuevos, pierden diez de los de siempre. Pero parecen no verlo..

Su esperanza es que el PSOE caiga por desgaste, pero eso no es ni debe ser. De alcanzar el poder, y mucho más en la actual situación, deberían hacerlo apoyados por una masa de votantes ilusionados en unos principios en los que crean, y confiados en que sus líderes harán lo posible por imponer dichos principios en la vida pública, las leyes y los comportamientos. No vale con llegar por el agotamiento del otro, la sociedad necesita confianza e ilusión. Necesita líderes que arrastren e ilusionen. No los hay en el PP de hoy, salvo contadas excepciones a las que se ponen todo tipo de trabas.

La batalla de la imagen y de la propaganda la tiene ganada el PSOE de lejos. No de otro modo se entiende que tras las incesantes y demostradas mentiras sigan estando en cabeza de la intención de voto. Bueno, el voto cautivo, el voto comprado, tiene también mucho que ver. Pero a ese voto no se le atrae con fotitos, sino con dádivas y prebendas, y nadie como el PSOE para repartir lo que no es suyo entre los suyos.

De nada valdrá Soraya sensual o Rajoy rasurado. Ni siquiera Rato con perilla y flequillo. O Arenas con pelo negro cual racial andaluz. Nada que hacer ante los modelitos de Chacón y de la Vega, ni ante los mohines de Pepiño cuando miente descaradamente. Ni siquiera ante la muñeca pepona a la que cada vez se asemeja más Leire Pajín. Por no hablar de cuando Zapatero dramatiza cual actor en monólogo perpetuo.

Ahora vemos a Pepiño y a Pajín apoyando la ocurrencia de Soraya. Solidaridad que no oculta una revancha contra aquellas críticas recibidas por la frivolidad del reportaje del Vogue a las Ministras, de lo que ahora Rajoy dice arrepentirse; ¿de qué más cosas que defendía se ha arrepentido? Lo triste es que este PP se está dedicando más a dar coartadas al PSOE y a ofrecer temas de despiste para la opinión pública, que a denunciar el desastre de la gestión -por llamarla de alguna forma- de este Gobierno. Lo grave es que haya conseguido -tan sólo en una semana- que se hable más del acento de una Ministra que de su ineficacia, y de un pie descalzo que de los millones de parados que terminarán descalzos por la falta de reformas y de medidas contundentes y eficaces contra la recesión en la que estamos sumidos.