lunes, 23 de febrero de 2009

Rajados

El PP no cumple su amenaza de querellarse contra Garzón.

Ni parece que lo vaya a hacer. Soraya Sáenz de Santamaría acaba de declarar -en entrevista en Intereconomía- que lo harán en en un plazo razonable si no se inhibe, al tiempo que dice que cree que se inhibirá mañana. A la pregunta de si presentarán la querella mañana, su respuesta ha sido que está segura de que se inhibirá. Eso no es un sí, en cuyo caso su amenaza se queda en un amago; algo absolutamente imperdonable cuando se trata de temas tan serios.

Su éxito en el asunto Bermejo se ha basado en la firmeza, no en los amagos; y si ahora dan un paso atrás en el asunto de Garzón, eso será un síntoma de debilidad que decepcionará a muchos. La entrevista ha sonado a artificial y, desde luego, ha sido un cúmulo de demagogia casi paralela a la que le ha hecho Gloria Lomana a Zapatero en Antena 3. Nada convincente y muy chirriante; y no sólo en el tono de voz. La de Zapatero da para otro artículo.