lunes, 2 de febrero de 2009

Una foto de campaña.

Zapatero se reúne esta tarde con parte de los banqueros para "pedirles" que abran el crédito.

Si se trata de bancos a los que ha dado nuestro dinero, lo de pedirles suena como aquello de Ibarreche respecto a pedirle a ETA que deje de matar. El Presidente puede y debe exigir a los bancos, a los que ayuda con nuestro dinero, que cumplan con una serie de condiciones; entre ellas las de que el dinero llegue a las familias, a los autónomos y a las PyMEs. Pero lo que se evidencia es que lo que Zapatero prometió cuando dijo que el objetivo de la ayuda a la banca era que el crédito retornara a las familias, era mentira. Y así lo dejó patente en su aparición en el show televisivo de hace una semana; allí dijo claramente que la ayuda a la banca se hizo para salvaguardar los ahorros de los españoles ante el riesgo de quiebra de algunas entidades.

En cualquier caso, la opacidad de esas ayudas impide saber a qué entidades se puede pedir que vuelvan a dar créditos. Aunque la banca dice que sigue dando créditos, pues es su negocio; que sin créditos no ganan dinero en concepto de intereses, pero el problema es que no se solicitan créditos con las garantías suficientes. Por lo que ya puede decir y pedir Zapatero lo que quiera, la banca no dará más créditos de los que está dando, aunque el Presidente lo pida con todas sus fuerzas, como dijo en su último mítin. La banca presta el dinero de sus impositores, por lo que es lógico que se asegure de su devolución. Y el empeño del Presidente Clinton en forzar a la banca a dar créditos a todo el mundo fue el embrión de la crisis subprime, que ya vemos en qué ha resultado. Ése fue el origen de la crisis financiera, no la política económica liberal.

Mientras el crédito pendiente de pagar siga siendo tan enorme, no creo que se agilice en absoluto el mercado crediticio. En estos años de bonanza se dio el doble del crédito que hubiera sido el normal. Hay que tener en cuenta que ya hay cada vez más problema para cobrar la deuda pendiente, y buena parte de la culpa la tiene la propia Administración que no paga lo que debe a las empresas. Sin ir más lejos, los ayuntamientos deben a las empresas justo esos 8.000 millones que Zapatero les da ahora para obras menores, en lo que no es más que un gesto propagandístico de cara a las inmediatas citas electorales. Si las empresas pudieran cobrar lo que los ayuntamientos les adeudan, el problema crediticio y de paro se contendría en mayor medida que con estos parches con visos de operación de márketing político.

Por lo mismo que Zapatero está haciendo aquí, en Francia se convocó una Huelga General. Aquí se está haciendo aún mas descaradamente eso de ayudar a los ricos con el dinero de los pobres; hasta a nivel de favores fiscales. Pero, como dijo el portavoz socialista en el Congreso, Alonso, es que aquí el gobierno es de la misma cuerda que los sindicatos. Ya tiene bemoles el asunto, pues eso no es otra cosa que una clara demostración de que aquí los sindicatos se mueven por intereses políticos, no sindicales ni laborales.

El verdadero problema que subyace en nuestro país no es otro que el que existe una buena parte de la banca, las Cajas de Ahorro, que se mueve por motivaciones políticas y no de mercado; y que además no ha regularizado su balance actualizando el valor de sus activos a su valor real. Por ello el dinero que reciben lo usan para maquillar su balance y no evidenciar su gravísimo problema de solvencia. Ese es el motivo último por el que aquí no ha habido aún ninguna sonada quiebra bancaria, y no el supuesto fantasioso de que nuestro sistema financiero es magnífico. Además de que la falta de transparencia sobre a quienes van las ayudas, pues no se controla por el Parlamento ni se hace público, oculta qué entidades están en problemas. Quienes no son culpables pagan a quienes han provocado la crisis.

En el resto de países se ha sabido cuales eran las entidades con problemas, e incluso se ha dejado que algunas quiebren, haciendo pagar a los culpables sus errores, en vez de salvarlas con el dinero de quienes no tienen culpa. Y todo ello apoyado por el hecho de que aquí lo que responde sobre los créditos hipotecarios no son los bienes hipotecados, sino todo el patrimonio del hipotecado, o sea, de la persona o empresa que tiene un crédito hipotecario. Ello ha ayudado a que no se haya producido aquí el desastre financiero producido en otros países, pero en definitiva, hablamos de algo irreal y basado en una legislación injusta y diferente a la de los países de nuestro entorno.

Hoy Zapatero se volverá a reunir con los banqueros, con algunos de los más ricos de España, y no hará otra cosa que el paripé de cara a la galería. Y otra foto para la campaña.