martes, 24 de febrero de 2009

¿Y qué de la clac?

El espectáculo de los aplausos y gritos de torero a Bermejo en su última intervención parlamentaria, debiera de tener consecuencias.

Desde el propio portavoz de los socialistas hasta las enfervorizadas fans-diputadas que aplaudían la chulería del entonces ministro cuando decía que no dimitía porque tenía que trabajar por este país, mientras de forma ya bastante premonitoria se quedaba solo en la bancada azul, deberían de dar explicaciones y pedir disculpas a quienes no les ha gustado lo de la cacería de Bermejo. Y entre los merecedores de dichas disculpas se encontrarían esos socialistas a los que, según Patxi López, no ha gustado dicho asunto. No es de recibo que el portavoz de los socialistas aplauda en el Parlamento a quien ha hecho algo que no ha gustado a dichos socialistas, pero entre estos autollamados socialistas puede pasar de todo gracias a su deriva zapaterista.

El que veintiséis diputados socialistas, entre los que se encontraba el Secretario General del Grupo Parlamentario, Ramón Jaúregui, se dedicaran a comportarse en el Parlamento como si estuvieran en una feria taurina, es insultante para la dignidad de la propia Institución, máxime cuando jaleaban la negativa a dimitir de quien luego dimitió por existir motivos sobrados para ello.

Lo de la idiotez de Leire Pajín dando la hora y diciendo que aún no ha dimitido Rajoy, imitando en una patética pataleta al propio Rajoy cuando pedía la dimisión del hoy dimitido, ya raya el esperpento. Y las peticiones de Blanco, Alonso y la propia Pajín sobre que se produzcan dimisiones en el PP tan sólo porque se ha producido la dimisión del Ministro, ya suena a enfrentamiento de párvulos en el patio del colegio. No hay razón alguna que relacione la dimisión de un Ministro que incluso ha delinquido, con la petición de dimisión de Rajoy que, aunque estos parecen no saberlo, no forma parte del gobierno desde hace cinco años.

Lo de presentar como una heroicidad la dimisión de quien ha provocado el mayor desastre y enfrentamiento en la Justicia, además de haber sido pillado en actitudes eminentemente franquistas -puede que debido a cuestiones hereditarias que intenta disimular considerándose a sí mismo como un rojo, en un pueril intento de desmarcarse de su padre falangista y dirigente del Movimiento- rematadas con la comisión de un delito, pues delito es cazar sin licencia, por mucho que Zapatero lo considere algo nimio, es una maniobra destinada al consumo interno y de quienes se tragan cualquier cosa si lo dicen sus gurús. El propio Presidente incurre en una clara irresponsabilidad al considerar de poca importancia el hecho de cazar sin licencia, con lo que puede estar alentando un furtivismo que acabe con nuestra ya deteriorada fauna.

Estos aún no se han dado cuenta de que no es lo mismo decir determinadas cosas cuando se está en la oposición que cuando se está en el Gobierno. La entrevista de anoche a Zapatero por una acertada Gloria Lomana no fue más que un mítin contra el PP, además de una lección de demagogia sin fundamento alguno. En vez de responder a las preguntas, respondía con ataques al PP. Tal parece que no sabe que es él quien tiene la responsabilidad de gobernar.

Lo de poco menos que atribuir al PSOE el aumento de la calidad de vida en Galicia, ya es de recochineo. Ahora va a resultar que todo se ha hecho en estos cuatro años, cuando hasta se atreve a decir que no tiene datos para valorar los derroches de Touriño, añadiendo a esa mentira -si fuera cierto, se trataría de dejación de funciones como Presidente y como responsable del PSOE- la desfachatez de decir que ellos gobiernan con austeridad. Es como si Bermejo dijera que no le gustan las armas.

No es aceptable que quienes tienen que dar explicaciones sobre sus comportamientos en el ejercicio de sus responsabilidades públicas, en vez de ello se dediquen a hablar del oponente, al tiempo que acusan a éste de levantar cortinas de humo para que no se hable de lo que importa, con lo que imputan a otros de lo que ellos mismos hacen. Aunque van más allá, pues consideran que lo importante y lo grave es lo que pasa en el PP, no lo que pasa en España, de la que son responsables aunque no quieran o se atrevan a reconocerlo.