sábado, 21 de marzo de 2009

Deplorable.

Así califica la Presidencia Europea nuestra retirada de Kosovo.

Antes, la OTAN criticó duramente la decisión unilateral de España, y la soñada luna de miel con Obama se trocaba en decepción -según el portavoz de la Secretaría de Estado de EEUU- para la administración norteamericana. Su declaración tachaba de decepcionante la retirada de las tropas sin aviso ni negociación con los aliados. Recordó que todos los países acordaron en 1999 entrar juntos y salir juntos en Kosovo. Así que Zapatero ha tenido que escuchar, en la reunión europea de preparación de la reunión del G20 con Obama, como se le recriminaba y tachaba de deplorable su actitud.

El Gobierno y el propio Zapatero se han apresurado a dar explicaciones al asunto, pero no parece que dichas explicaciones hayan servido ni siquiera para acallar las críticas. Ni siquiera las de sus tradicionales apoyos, pues el editorial de hoy del tradicional apoyo mediático de Zapatero, El País, hace una furibunda crítica y desmonta uno a uno los argumentos esgrimidos por la Ministra y su Presidente. Las razones por las que España se tenía que haber retirado de Kosovo parten de hace un año, por lo que no se entiende el haber demorado la retirada hasta ahora. Ni se entiende el momento elegido -justo antes de la reunión del G20 con Obama- ni las formas, pues la OTAN se enteró por una llamada de la Ministra. Así están nuestros aliados. Nos consideran poco fiables y nada serios con los compromisos internacionales, pues Zapatero antepone a ellos sus intereses en clave electoral interna.

Cada vez estamos más solos, y sólo a base de pagar precios exagerados ha conseguido Zapatero sentarse de invitado en el G20, aunque en su desvarío ya ha llegado a considerarse como miembro de pleno derecho de dicho grupo. Pero es que además, tras su empeño constante en presentarse como un sosías de Obama y hacer creer que las relaciones con EEUU ya están en un punto cumbre, este episodio ha dejado en evidencia que no es así; aunque ya se veía venir a la vista de la poca atención que le ha prestado el nuevo Presidente americano.

España tenía que haber tomado esta decisión en el momento en que se declaró la independencia. Entonces era el momento de plantear a los aliados la incongruencia de que nuestras tropas permanecieran allí defendiendo algo que no reconocíamos y a un supuesto gobierno de mafiosos, estos últimos muy poco supuestos.

Y para colmo, Europa exige a España reformas estructurales en el mercado de trabajo y en las pensiones. Zapatero ha dicho, poco más o menos, que de eso nada y que no hará nada más. Así que ya ven: haciendo amigos y preparando la silla para asistir a la cumbre.., en una esquina.