domingo, 29 de marzo de 2009

Golpe de efecto.

Ante la impresionante manifestación contra la ley del aborto, el gobierno adelanta la intervención de Caja Castilla la Mancha.

La decisión estaba tomada ayer, ¿porqué anunciarla hoy y convocar un Consejo de Ministros extraordinario y en domingo? Y si se trata, como dice Solbes, de un asunto menor, ¿a qué tanto ruido? Pues -sin quitar un ápice de la importancia que tiene el asunto-, porque se trata de una maniobra mediática. Interesa quitar el protagonismo a la movilización social contra el aborto. Por ello, dejaré para después este asunto y me centraré en lo que ha sucedido hoy en la calle a pesar de los insultos, descalificaciones y hasta amenazas vertidas por responsables del PSOE hacia las personas que se manifestaron contrarias a la ley del aborto y negando que matar sea un derecho.

Y es que en Madrid han salido a la calle, bajo la lluvia, más de quinientas mil personas. Y el mensaje era claro: estaban contra el Gobierno por intentar inventarse un derecho que sólo busca dar seguridad jurídica a quienes hacen de matar un lucrativo negocio. Porque el cuento de que se pretende evitar que una mujer que aborta vaya a la cárcel, no se lo cree nadie, pues ninguna mujer ha ido a la cárcel por ello en los últimos treinta años. El empeño es dar seguridad al negocio del aborto, eliminando la seguridad jurídica del derecho a nacer del feto. Y, lo que es más grave, presentándolo como un derecho de la madre. ¡Un derecho de la madre matar a su hijo!

Matar no es un derecho. No lo es de forma instintiva, y sólo se considera así en caso de legítima defensa; y hablo del derecho natural, al margen de lo que el derecho positivo establezca en cada país. Aunque hay quienes de forma deformada y degradada puedan entender una agresión el hecho del embarazo, no es el feto el culpable, sino los que lo gestan. En cualquier caso, si no se considera un derecho el matar a quien de verdad te agrede, ¿como hacerlo con un inocente?

Por ello, toda la publicidad de estos falsos progres -y feministas que niegan la propia esencia femenina- se centra en ocultar que se trata de eliminar una vida. Por ello, deciden que no existe tal vida hasta que ellos deciden que existe. Un huevo de buitre se considera un buitre en potencia y por ello se castiga su destrucción, un embrión humano por lo visto es una pústula hasta que ellos deciden que milagrosamente es un ser humano. Así, en una fecha determinada, con una determinada edad que para más inri se determina en función de si esa vida es viable. Pero esa viabilidad también tiene trampa: se refiere a si es viable fuera de la madre.

El disparate está servido, pues ese concepto de viabilidad ha variado a medida que la ciencia médica ha ido avanzando, y lo seguirá haciendo. Y en cualquier caso, la viabilidad de esa vida existe desde el momento de la fecundación, pues si no se extrae de la madre, siempre es viable. Pero es que esa aberración conceptual adquiere tintes trágicos, pues si un bebé ya nacido se considera no viable si la madre lo abandona, entonces ya me dirán, ¿también hay que eliminarlo porque es evidente que él solo no tiene viabilidad? Ese concepto, sumado a la clara intención eugenésica de quienes abogan por la eliminación del feto que presumiblemente va a padecer alguna deficiencia, es una aberración que ya se intentó en el siglo pasado, y no sólo por los nazis; aunque conviene recordar que los nazis eran socialistas reconvertidos, eran nacionalsocialistas.

Como el nerviosismo del PSOE ha ido in crescendo a medida que la crisis arrecia y se hace evidente su incapacidad para solventarla, hemos podido asistir a declaraciones que bien parecen producidas por personas con claras deficiencias, por lo que no hubieran nacido si sus madres hubieran aplicado lo que propugnan. Lo del secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, casi amenazando a quienes se manifiestan con esa verdadera imbecilidad de "Vale ya de esa derecha hipócrita, vale ya de una derecha que es portavoz de los sectores más intransigentes de la sociedad, vale ya de intentar imponer creencias religiosas a toda la sociedad; tiene que haber una respuesta ciudadana" se descalifica solo. Y es una imbecilidad porque ni hay que ser de derechas para estar a favor de la vida, ni mucho menos tener creencia religiosa alguna.

Pero en su pobreza intelectual y nulo respeto por sus propios votantes, intenta hacer parecer sospechosos a quienes tengan una determinada confesión religiosa; y como consecuencia trata de desprestigiar la opinión de quienes pensamos que matar no es un derecho acusándonos de meapilas o de seguidores de la peligrosísima Iglesia, a la que sus antiguos correligionarios atacaron y masacraron según esa memoria histórica que se niegan a rememorar y a que sea historia, y con una velada amenaza de que tiene que haber una respuesta ciudadana. ¿Qué respuesta? ¿Quemar Iglesias? Yo no soy Iglesia y salgo a la calle sin intentar imponer creencia religiosa alguna, pero los que me acompañan tampoco intentan imponer creencia religiosa a nadie; pretendemos que se respete la vida y que no se considere que matar es un derecho. Lo de intentar hacer un totus revolutus y considerar que todo es una maniobra de la Iglesia o de la derecha, es de cortitos mentales. Y llamar progreso a este retorno al pasado, ya es de traca.

Así que si de respuesta cuiudadana se trata, que mire la que se ha dado en las calles de Madrid. ¿O es que en su cortedad mental y sectaria el concepto ciudadano se circunscribe exclusivamente a quienes siguen a pies juntillas los postulados zapateriles?

Lo de Leire Pajín no se queda atrás y acusa este mismo empeño de identificar a los antiabortistas con la Iglesia, además de que arremete contra ésta y hasta le dice cómo y en qué debe de invertir su dinero y sus esfuerzos. Y hasta va y suelta una sandez del calibre de que si la Conferencia Episcopal escuchara a sus bases no se equivocaría tanto, en un pueril intento de equiparar La Iglesia con un partido político. Que yo sepa la Iglesia no tiene bases, ni funciona de modo democrático; las religiones no funcionan así. Por ello las leyes protegen a los creyentes de los insultos de los ignorantes y considera delito cualquier tipo de faltas de respeto a sus creencias o a sus ministros. No es así en relación con las convicciones políticas, por mucho que este socialismo quiera y anhele convertirse en una religión; preferiblemente como sustituto de la religión católica. Ya hasta reclaman los pasos de Semana Santa y las cofradías como patrimonio laico.

Pero además me insulta. A mí ya todos los que se manifiestan contra el aborto. Nos llama hipócritas. Y no le consiento a esta imbécil con denominación de origen que me insulte. Ellos sobrepasan todos los cánones de la hipocresía al defender matar con el cuento de que defienden derechos. Pero como su tremenda imbecilidad le lleva incluso a decir: "Hay que pedir a quienes se están escondiendo detrás de una manifestación y de unos rituales que respondan, que digan si están a favor o en contra de que las mujeres sigan pagando penalmente, que respondan alto y claro si quieren que España se parezca a Europa, si están de acuerdo o no con que este país apueste por una ley que proteja a las mujeres, a los médicos y su seguridad", le voy a responder en alto y muy claro, aunque dudo de que lo entienda:

  • Yo no me escondo, ni detrás de una manifestación ni de rito alguno, eso para empezar.
  • No estoy a favor de que las mujeres sigan pagando penalmente, sencillamente porque no hay mujeres que paguen penalmente el haber abortado, eso ya pasó a la historia con la despenalización del aborto.
  • Sí quiero que España se parezca a Europa, pero sólo en lo que merezca parecerse y ya me gustaría parecernos en porcentaje de parados o en salarios, por poner dos ejemplos; pero también en leyes que protegen la vida, como la ley alemana de protección al embrión. Yo quiero parecerme a Europa en lo que valga la pena parecerse, y desde luego en ninguna gilipollez. Y a lo mejor habría que recordarle que en Europa los países no dejan abandonados a sus aliados como hacemos nosotros desde que gobiernan ellos, y también me gustaría que nos pareciésemos a Europa en ello. Y en leyes electorales, y en democracia, y en no tener a tantos vividores a costa de nuestras espaldas, y en que hay quienes pagan con cadena perpetua sus inhumanos crímenes.
  • Y sí estoy de acuerdo en que este país -menuda cursilería trasnochada- tenga -¿que es eso de apostar?- una ley que proteja a las mujeres, a los médicos y su seguridad, pero que no considere seguridad la impunidad, y que además la ley proteja también al desvalido: al feto. Que proteja el derecho a nacer, aunque luego alguno se convierta en seguidor de semejante sujeta.

¿Está claro? Y eso que ni voy a misa ni se me espera; ni tengo por qué dar explicación alguna sobre mis creencias. Lo de la Caja para otro momento.