lunes, 2 de marzo de 2009

Mal día para Zapatero.

El PP arrasa en Galicia y fracasa en el País Vasco.

De todo lo visto y oído esta noche tras saberse los resultados de las elecciones gallegas y vascas, lo más chocante, lo más ridículo, es lo dicho por el candidato del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, al declarar que han ganado a las encuestas y que los resultados del PP en el País Vasco son excelentes, cuando han perdido dos escaños. Ha dicho que el PP se convierte por primera vez en decisivo para determinar el Gobierno en aquella Comunidad Autónoma, y lo presenta como un éxito. Pues va a ser que no, no es un éxito del PP; el mérito en este caso es del PSOE, ya que es su subida la que permitiría eso, y el voto decisivo sería en todo caso el de la formación de Rosa Díez, al menos aritméticamente.

El PP ha perdido dos escaños, cuando había nueve nuevos escaños a repartir. Eso no es un éxito por mucho que diga la idiotez de que ha ganado a las encuestas. En las elecciones no se presentan las encuestas sino los oponentes. El nuevo PP vasco ha tenido en estrepitoso fracaso por haberse apartado de sus principios y por haber dejado de ser fiel a sí mismo. Y el que el candidato no era el adecuado lo demuestra esta misma sarta de sandeces cuando se acaba de verificar su fracaso. El PP hubiera estado igualmente en disposición de determinar quien gobierna si hubiera tenido dos diputados más en vez de dos menos, pero lo hubiera hecho desde una posición más sólida y con espíritu de triunfo.

No es en absoluto un excelente resultado que las encuestas, a las que dice haber vencido, digan que la mayoría de los vascos preferirían con mucho un Gobierno PSOE PNV que uno en el que estuviera el PP. Y la mayoría de los empresarios también estarían por esa opción, por no hablar de los sindicatos mayoritarios en el País Vasco. No; el PP ha tenido, no ya un excelente resultado, es que ha tenido un resultado desastroso. El no haber querido contar siquiera con la presencia en la campaña de Jaime Mayor Oreja, el que más votos ha conseguido allí en unas elecciones, ha sido un error. La forma de apartar y de tratar a María San Gil tampoco ha sido del agrado de muchos votantes naturales del PP. Y la idiotez de ir de progre rockero no ha hecho más que despertar la desconfianza de la tradicional seriedad de los vascos que votaban al PP.

El PP no ha sido fiel a sus principios y sus votantes no lo han apoyado. Así de simple y así de crudo. Ahora veremos en qué queda el crucigrama vasco, al que yo no le veo solución clara. A excepción de que Ibarretxe no volverá a ser Lehendakari, todo puede pasar. Y lo digo porque ni siquiera con un pacto PSEE-PNV Patxi López admitiría a aquel como candidato. Puede que por ello el que ha hablado tras los resultados ha sido Urkullu, presidente del partido, y no el actual Lehendakari, al que han mantenido en segundo plano mientras, curiosamente, en el atril aparecía su apellido que ha sido usado como logotipo de campaña..

El PSE ha crecido mucho, siete escaños más -y puede que el escrutinio final le asigno otro más-, pero hay que tener en cuenta que habían nueve escaños más a repartir; los que antes ocupaban los etarras y que ya por fin no estarán en el Parlamento Vasco. El otro partido que se ha llevado tres escaños más ha sido el nacionalista Aralar, mientras el PP perdía dos y el PNV se quedaba igual que estaba, buenono: gana uno. Los comunistas de Izquierda Unida del país Vasco, compañeros de gobierno de Ibarretxe, han perdido también votos y dos escaños, quedándose con uno solo. Lo que sí me parece muy significativo, como ha apuntado Patxi López, es que el apoyo a los partidos nacionalistas ha descendido en 62.000 votantes. Claro que ahí hay que contemplar a los abertzales que han hecho caso a ETA y han optado por la abstención o el voto nulo.

Si Patxi López hace honor a su promesa y se sigue postulando a Lehendakari, entonces puede que nos encontremos ante una buena noticia para España, al quedar alejados del gobierno los nacionalistas. Pero aún no está claro el que pueda hacer como ya hizo el PSOE en Galicia y en Cataluña, y en otra ocasión también en el País Vasco, y se eche en brazos del nacionalismo para tocar poder. Lo puede hacer contando con el PP y con UPyD, pero veremos como puede Zapatero entonces mantener su política de apartar al PP como un apestado en la política nacional. Tendría que cambiarse todo el discurso. Además de que necesita al PNV para mantenerse en el Gobierno. Claro que parece que para eso ya están en tratos con los catalanes de CiU, pues también habrá que considerar que quizá Zapatero necesite contrarrestar el fracaso en Galicia con presentar el éxito de Patxi López convertido en Lehendakari.

Pero mientras en el País Vasco puede pasar cualquier cosa, lo sucedido en Galicia es un éxito rotundo. Es algo que afianza el liderazgo de Rajoy y que hará que el PP vuelva al gobierno de Galicia, aunque en una situación económica nefasta y con unas cuentas heredadas que no podían ser peores. Y además, con la situación que hay, ni siquiera encontrarían comprador para el coche que heredará Feijóo y que vale más que el de Obama. Esto ha sido un triunfo del candidato y de una campaña perfecta, a la que ha contribuido y en la que se ha volcado el propio Rajoy. Pero no ha sido ajeno el que a los de la cacería les ha salido el tiro por la culata, más los derroches escandalosos de Touriño, y la desfachatez de sus compañeros de gobierno.

Zapatero se volcó en la campaña gallega, por lo que esto es un fracaso para él. Por no hablar de Pepiño, que incluso ha salido corriendo de Galicia y ha dejado solo a Touriño. Se vino corriendo a Madrid para hacer sus declaraciones lejos del derrotado. Y en esas declaraciones no habló de "nosotros" sino de "ellos"; pidió apoyo para los compañeros gallegos que lo estarán pasando mal tras haber perdido las elecciones. Él no se incluía. Si hubieran, no ya ganado, sino siquiera tenido la posibilidad de volver a recuperar el gobierno, si el PP no hubiera alcanzado la mayoría absoluta, habría estado entonando un "nosotros" al ritmo de gaitas. Si el bloque Nacionalista Gallego hubiera ganado dos escaños y el PP los hubiera perdido, Pepiño estaría gritando victoria con los mismos diputados que ahora han conseguido. Con toda seguridad. Así que alguien debiera de pedirle cuentas por este fracaso al que no es ajeno.

En fin, Rajoy contento, porque así cree que llegará como candidato a las elecciones generales, a poco que en las europeas no haya un descalabro, mientras desde Ferraz se atribuirán el éxito vasco y achacarán a otros el fracaso gallego. Pero, a todas luces, hoy no ha sido un buen día para Zapatero, a quien incluso el buen resultado en el País Vasco pone en aprietos ante su propio partido.

Un apunte: Esperanza Aguirre no ha estado en Génova acompañando al eufórico Rajoy. Sí lo ha hecho Gallardón.