miércoles, 27 de mayo de 2009

La conseguidora

Chaves otorgó diez millones a la empresa en la que su hija trabaja como conseguidora de subvenciones.

El Gobierno negó dichas ayudas, así que papá Chaves dio diez millones -tres más de los que estaban en estudio- del dinero de los andaluces, de los españoles, a esa empresa considerada sin garantías suficientes para devolverlo y para proyectos no fiables. Resulta que el Gobierno -a través del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo- consideró que el proyecto que presentaba la empresa no era merecedor de ayudas públicas; y lo hizo tras estudiar dicho proyecto durante cinco meses. Bueno, pues la Junta de Andalucía, presidida entonces por Chaves, decidió en cinco días darle diez millones, justo a los dos meses de que la hija del presidente entrara en dicha empresa a encargarse de conseguir subvenciones. ¿Casualidad?

Ahora sale Chaves, hoy Vicepresidente tercero del Gobierno, diciendo que la noticia es falsa, que es mentira, que su hija es una de las cuatrocientas cincuenta personas que trabajan en dicha empresa. Bien, pues quien miente es él empezando porque la noticia no es falsa como dice, ya que hasta él mismo la corrobora. El dinero se concedió y su hija es apoderada de dicha empresa, precisamente para conseguir ayudas y subvenciones. En tan solo dos meses ha conseguido nada menos que mil seiscientos millones de pesetas para lo mismo que el Gobierno consideró no fiable. Eficiente la chica.

Así que la noticia es cierta, otra cuestión es si el hecho es constitutivo de delito o no; aunque parece que de no serlo el asunto es bastante más grave -al menos nos cuesta el dinero a todos, y no poco- que el que alguien regale unos trajes, suponiendo cierto esto último, que aún está por ver. Sin embargo, los diez millones son un hecho tan evidente que están incluso publicados en el Boletín Oficial. Y parece que tras un expediente sospechoso de irregularidad.

No es de extrañar, es el felipismo otra vez en el Gobierno. Es la vuelta de Zapatero a aquel partido de mangantes del que él mismo abominaba al principio. Ahora lo integra en el Gobierno de nuevo, y tendrá que arrastrar las consecuencias. Hasta ahora, todos los trapicheos y nepotismos de Chaves en Andalucía se han tapado. El emperador andaluz consiguió incluso tapar lo que revelevaban unas informaciones periodísticas ratificadas judicialmente, pues tras querellarse contra los mensajeros, perdió la querella. Pero no pasó nada. Tiene a buena parte de su familia viviendo de los presupuestos en cargos de libre designación, en lo que no es una muestra de juego limpio y de buen gobierno según las reglas de Zapatero. Claro que las reglas de Zapatero son para que se las salten los zapateristas, ellos están por encima. Aunque es lógico, habida cuenta del ejemplo del Presidente que hasta usa de medios estatales para sus desplazamientos de partido.

Lo que parece es que son los propios zapateristas los que se han conjurado para desmentir toda la estrategia y propaganda preparada por sus expertos publicistas de cara a estas elecciones. No hay día en que la realidad no contradiga lo que proclaman en sus eslóganes, mítines y declaraciones. Pero aunque ellos contradigan a la realidad, el hecho es que están tranquilos pues sus votantes contradicen a la lógica. Les seguirán votando pese a todo. A lo mejor porque esto es el nuevo modelo productivo que Zapatero promete empezar por Andalucía.

Pasamos de lo de mi he'mano a mi hi'ha.