martes, 9 de junio de 2009

El voto subvencionado.

El paro favorece electoralmente a Zapatero.

El PSOE imputa su derrota a la crisis, lo que es una forma de echar la culpa a otros, habida cuenta de que llevan ya tiempo diciendo que la culpa de la crisis es del PP y de los neoliberales, mintiendo como siempre. Pero esas mentiras florecen -¿brotes verdes?- entre sus adeptos y abducidos, aunque también tienen efecto entre los que viven de subsidios; entre ellos, los parados. El PSOE se ha dedicado a contar milongas a los parados sobre que la derecha les quitaría las prestaciones, y eso ha calado en ciertos sectores de escasa formación e información.

El apunte de Rosa Díez, sobre que los resultados en los sitios donde la única información que se recibe es la de las televisiones serviles contrastan con los obtenidos en sitios a donde llegan otras fuentes de información, es un indicio claro de por qué dan tanta importancia al control de los medios. Pero hay más, los resultados de Zapatero son mejores en los sitios en donde hay más paro.

En las regiones con más empleo, más renta y menos presión fiscal, la diferencia del PP sobre el PSOE ha sido mucho mayor. Así que parece que el miedo a perder algún tipo de protección, producido por las mentiras del PSOE y medios afines, provocan que la pérdida de apoyo a Zapatero sea menor. Puede que sea por eso por lo que la política de este Gobierno va mucho más dirigida a subvencionar el paro que a impedir que se produzca. No creo en absoluto que eso beneficie a los parados, pero sí estoy convencido de que perjudica a todos y producirá más paro.

A lo mejor hoy ya le han preparado la argumentación a Zapatero para convencer a sus abducidos seguidores de que la culpa del fracaso no es suya, o de que no ha habido fracaso, o incluso de que ha ganado las elecciones, que todo puede esperarse de este jeta profesional; pero hasta ahora el desprecio del Presidente por sus votantes ha sido un acontecimiento histórico planetario. O más.

Nota: El País sigue en su función de apoyo a los suyos; hoy intenta poner como mérito de Garzón el que parece que ETA le quiso envenenar con cognac. Ya les vale. Garzón y un sinfín de magistrados más están amenazados por ETA, junto a muchos empresarios, políticos, agentes de la autoridad, militares y gentes normales, sencillamente porque los de la ETA son unos hijos de puta asesinos y mafiosos. No parece que ahora que Garzón está en sus momentos más bajos, ese hecho se pueda utilizar como mérito alguno. Pero el esfuerzo periodístico está claramente centrado en generar una opinión favorable al magistrado, de lo que parece deducirse que de verdad lo ven en la cuerda floja. Garzón habrá actuado bien o mal independientemente de estar amenazado. Pero el intento evidencia la actual condición panfletaria de este diario. Claro que están en su derecho.