lunes, 27 de julio de 2009

Koldar Herria

Patxi López se baja los pantalones ante el PNV

Marcha atrás. No se eliminará la imbecilidad de lo de euskal herria. Pero, eso sí, se intentará explicar a los niños lo inexplicable. Se les intentará explicar que viven en un país inexistente más que en la mitología nacionalista. En un país que existe tan sólo porque allí hay quienes hablan euskera, ese idioma que no ha servido como medio de transmisión de ideas, pensamientos, sentimientos, cultura y conocimientos. Ese idioma que ha tenido que reinventarse para que pudiera hacer referencia a cosas cotidianas de hoy. Ese idioma que sus padres no hablaron en casa pero que aprendieron en las ikastolas y que ahora les imponen, convencidos de que les será absolutamente imprescindible gracias a la imposición nacionalista.

Habrá que explicarles que viven en un país que tiene un Estatuto en donde se dicen idioteces que se aceptaron incluir por miedo, por la cobardía de quienes deberían defender la cordura y el interés general pero que están acobardados ante la amenaza del terrorismo nacionalista. Y ante las imposiciones de aquellos que no se posicionan claramente contra esos asesinos, precisamente porque coinciden en su misma paranoia utópica. Pero se les dirá que ese pais en realidad es otro y está formado por tres provincias españolas. Tras ese galimatías no es raro el caos mental que se producirá en sus cabecitas en donde, tarde o temprano, seguirán inculcándoles que son distintos.

Sin embargo, ese motivo por el que se les dice que son distintos, no se esgrime para decirles que son iguales. Iguales al resto de españoles que tenemos un idioma común y que sí cumple de sobra con lo que debe ser un idioma. Y que por ello es hablado por más de cuatrocientos millones de personas en el mundo y en el que se han escrito obras maestras de la cultura universal. Un idioma que no se pretende imponer poniendo bombas o disparando a la nuca a nadie. Un idioma que es tan suyo como del resto de españoles, que sin embargo tratan con ventaja a su región y que financian con sus impuestos más a la región vasca que a las suyas propias. El concierto vasco no es más que recibir mucho más que lo que se aporta, en lo que también hace distintos a los que allí viven, pues su falta de solidaridad es efectivamente muy distinta a la solidaridad del resto de españoles.

Ahora el Gobierno Vasco dice que hay que garantizar que todos los vascos hablen a la perfección los dos idiomas: el común desde hace siglos, y el reinventado. Reinventado para dividir y crear un signo de identidad que tan sólo tenían quienes hablaban en sus casas aquel idioma; idioma que por cierto no tenía tal definición al carecer de elementos que lo definieran claramente como tal. Mantener lo identitario me parece justo, imponer algo artificialmente para luego esgrimirlo como identidad diferenciada, no. Con lo que los vascos -y todos quienes vivan en el País Vasco- tienen al menos una obligación, un deber más, que el resto de los españoles. Y un derecho menos: el de elegir que sus hijos se eduquen en su idioma materno si este es el común, el oficial en todo el Estado, y el que sus hijos puedan optar por no estudiar el idioma local de forma obligatoria. De esta forma, lo que debiera ser el derecho a conocer el euskera, se convierte en una obligación.

Además de que es un atropello a los derechos de los que ni hablan euskera ni tienen interés en hablarlo, ¿por qué motivo se va a obligar a sus hijos a hacer un esfuerzo para ser bilingües en un idioma que sólo usarán para entenderse con quienes ya se entienden en otro mucho más universal? Me parece bien que se ofrezca la posibilidad a los padres de que sus hijos hagan dicho esfuerzo, pero es un atropello dictatorial el imponerlo. La Constitución solo obliga a los españoles a conocer un idioma, no todos. Y ese idioma es el común a todos los españoles sin distingo alguno, por lo tanto sería el más democrático si aceptamos la cursilería imperante de adjetivar como democrático todo.

El intentar explicar lo inexplicable no pasa, por lo visto, por inculcar a los niños su realidad. Su realidad española, europea, y también la vasca. Pero la realidad vasca, no la utopía de unos iluminados que quieren hacerla realidad a base de imponerla. Pero como esa idiotez se aceptó en el título preliminar del Estatuto de Guernica, pues ahí está el resultado: ahora hay que explicar a los niños la inmensa idiotez cometida entonces y seguir hablándoles de euskal herría. Pero no se les explicará que los episodios más gloriosos protagonizados por vascos lo han sido en su faceta de españoles. Como parte de España, el País Vasco y sus hijos han colaborado en la historia común de forma destacada, pero eso se obvia y parece que la historia que quieren imponer es una historia muy localizada y breve en el tiempo: tan solo el corto periodo en que las utopías nacionalistas tuvieron un atisbo de oficialidad, por cierto, infinitamente menor que el actual.

Entre estos defensores de la idiocia nacionalista los hay que despotricaban contra el término hispanoamérica, usado para definir al conjunto de países del continente Americano que hablan español. Ese término jamás tuvo connotaciones nacionalistas o excluyentes, pero aún así decían que usarlo era un símbolo de nacionalismo español e incluso de imperialismo. En absoluto se usó nunca para generar un sentimiento de país, y ni mucho menos de nación, por lo que es un absurdo equipararlo a movimiento nacionalista alguno. Pero ya digo que ha sido -y es- algo que los nacionalistas regionales no aceptan. Sin embargo quieren que los demás aceptemos sus imposiciones basadas en la misma sinrazón. Sinrazón que además tiene el agravante de que quienes hablan el euskera como lengua materna son una minoría en el territorio al que designan como euskal herria, mientras que en hispanoamérica es absolutamente indiscutible el uso del español.

Claro que dentro de esa minoría, son mayoría los que pretenden imponerse con las pistolas; asesinando, extorsionando y atemorizando al resto de los vascos y de la sociedad española en general. Pero lo hacen a sabiendas, lo hacen para generar rechazo y luego ir de víctimas haciéndose pasar por oprimidos e intentando robarnos a todos un territorio en donde quieren imponer que todos hablen un idioma que les diferencie del resto. Y no tienen empacho alguno en usar incluso argumentos tan racistas como la diferenciación del Rh. Aunque no hacía falta llegar a ese extremo pues ya tienen una diferenciación clara: la cobardía que ha llevado a esa sociedad al punto en el que se encuentra. Es el único lugar en Europa en donde los cargos electos tienen que ir con escolta y en donde es común la extorsión y el chantaje. Chantaje que llega hasta el propio Gobierno vasco. Y hasta el Gobierno de España, claro. Y funciona. Y es que estamos en koldar herria, el país de los cobardes.