miércoles, 8 de julio de 2009

La cola nuclear.

El Gobierno busca ayuntamientos para los cementerios nucleares.

El capricho ideológico -paranoico, diría yo- de Zapatero que cerrará Garoña, será culminado por un disparate legal. Se pretende hacer una ley en nombre del progreso que va justo en dirección contraria al progreso. Se quiere legislar por decreto que la vida de las centrales nucleares sea la vida estimada en diseño y no la avalada por los organismos que verifican la seguridad y viabilidad de dichas centrales. Cuando en el mundo se va al alargamiento de la vida de las centrales -gracias precisamente al progreso en investigación y seguridad- aquí se quiere acortar su vida tan sólo para crear una excusa legal al capricho de Zapatero. Pero se olvida que una ley no puede afectar a una decisión anterior a ella misma.

La excusa esgrimida por el Presidente para cerrar Garoña y no apostar por la limpia energía nuclear -la más limpia, según Kioto- es simplemente una mentira. Y lo es tanto porque, de ser cierta, no se entiende que España participe en la construcción de centrales en China, como porque ese supuesto riesgo lo corremos en la misma medida en tanto que las centrales ubicadas en nuestros países vecinos nos afectan prácticamente como si estuvieran aquí. Y además, estamos obligados a quedarnos con los correspondientes desperdicios nucleares. Si la excusa de la seguridad fuera verdad no estaríamos colaborando en poner en riesgo a los chinos, ni tampoco compraríamos energía de origen nuclear que nos obliga a pagar por sus desechos.

Cuando compramos energía eléctrica nuclear a Francia, también estamos obligados a pagar el tratamiento de los los residuos nucleares proporcionales para generar dicha electricidad, con lo que lo mismo nos daría -en el plano de la seguridad- generarla nosotros. Claro que si la generáramos nosotros nos saldría más barata. Pagaremos 60.000 € al día a Francia a partir de 2010 por el almacenamiento de nuestros residuos, en parte correspondientes a la energía que le compramos, ya que ellos almacenan nuestros residuos hasta esa fecha. Desde 2006 tendríamos que haber empezado la construcción del almacén nuclear, proyecto que requiere cuatro años. Así que pagaremos 22 millones anuales a los franceses por almacenarnos nuestra basura nuclear, gracias a la desidia y falta de actuación del Gobierno.

Por ello ahora andan a la busca de municipios que quieran, a cambio de un buen dinero, albergar cementerios nucleares en donde almacenar nuestros residuos nucleares a la espera de que las investigaciones y avances científicos den con la forma idónea de hacerlos desaparecer. Lo que lograrán otros que sí se toman en serio lo de la investigación e inversión en I+D. Según el Ministro de Industria, Sebastián, los ayuntamientos harán cola para ser elegidos y recibir su recompensa, con lo que no parece que exista mucho recelo ante dichos residuos. O es que dichos ayuntamientos no se creen el cuento de la seguridad, o bien es que están dispuestos a ponernos en riesgo a cambio de dinero.

Claro que la culpa de la nucleares, según Caldera, la tiene Franco. ¡Toma, y de las centrales hidráulicas! Y de la Seguridad Social; y de la Monarquía juancarlista; y ya puestos, hasta de la electricidad. Hace falta ser imbécil para intentar hacer tragar a los españoles que el resultado de su trabajo también va a desaparecer a causa de la ley de Memoria Histórica, que a este paso nos dejará sin historia. Quienes vivían y trabajaban -me encuentro entre ellos, así como los padres de estos olvidadizos desagradecidos, y muchos de ellos mismos- consiguieron levantar España, independientemente del régimen político existente; y despreciar el resultado de su trabajo es, aparte de propio de desagradecidos, una solemne idiotez pues ahí está.

Quizás por eso, por lo de la memoria histórica, a estos ecologistas de salón no les importa que los dichosos molinos de la energía eólica se carguen las águilas -por eso del anterior escudo nacional franquista- y demás aves rapaces, al mismo tiempo que destrozan el paisaje. Polución paisajística y atentado ecológico que no preocupa en absoluto a estos que jamás se verán afectados por ello, ya que desprecian la ecología tanto como la utilizan políticamente. Además de que denotan una ignorancia total de la economía y de la conveniencia de invertir en la investigación sobre la eliminación total de los riesgos de la energía nuclear y sus desechos. Otros países lo hacen, y no tienen ni de lejos el paro que nosotros padecemos. Claro que tampoco tienen unos responsables políticos tan irresponsablemente ignorantes e ineficaces.