martes, 7 de julio de 2009

¡Que empiece el desfile!

Camps acusado de cohecho pasivo.

El Presidente de la Comunidad Valenciana ha sido al final acusado de cohecho pasivo por recibir regalos por valor de 2.500€. Lo que puede parecer un asunto nimio -el diario ABC llega incluso a tacharlo de simple irregularidad- no lo es en absoluto, pues lo que se va a juzgar también es su credibilidad, ya que ha negado ese hecho. Todo esto no es más que producto de una solemne imbecilidad de Camps y del PP, al negarse a dar explicaciones en su día y desmontar así lo que ha sido una campaña mediática contra alguien a quien no pueden en las urnas. De no resultar bien la comparecencia ante el juez que tendrá lugar en breve, habrá juicio. Y además con jurado popular -nombrado por sorteo-, lo que me parece un disparate, habida cuenta de que se trata de un juicio político, en el que pesarán más las fobias y las filias que los hechos comprobados. De llegar a celebrarse dicho juicio, será tanto como someter a la suerte de un sorteo el futuro político del Presidente valenciano.

Aunque creo que de darse el caso de que se tenga que llegar a juicio oral, Camps dimitirá. Y tampoco tengo duda alguna de que, de suceder eso, el PP seguirá apoyándolo aún dimitido. Y entonces habrá que exigir que el desfile continúe, pues si por unos regalos a cambio de nada -pues el juez dice expresamente que se recibieron sin contraprestación ni favor alguno- un presidente autonómico o un alto cargo del Estado, dimite, entonces otros tendrán que seguirle.

Y pienso en Montilla, a quien se le regaló la condonación de una deuda millonaria -más de mil millones de pesetas- por parte de una entidad bancaria. O Chaves, que también se benefició de ese tipo de regalos, al margen de los que él mismo ha hecho con dinero público a su familia. Y no vale el decir que a Chaves se le intenta hacer lo que a Camps, pues ni de lejos son comparables ni los hechos, ni las cantidades, ni la ausencia de beneficio. Pero la lista sería interminable, pues desde Garzón hasta al más pintado, hay quienes han recibido regalos. E incluyo los inocentes regalos de navidad que no recibirían de no estar en determinados cargos. No abundan cargos públicos que actúen como la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien llega al extremo hasta de devolver un bolígrafo que se le intente regalar.

Pero, como he dicho anteriormente, lo que se juzgará será la credibilidad; se juzgará si se ha mentido. Así que no entiendo a la Vicepresidenta ni a sus declaraciones acusando al PP de guardar silencio sobre el asunto Camps. No es cierto ese silencio, constantemente están hablando de ello diciendo que le apoyan firmemente y que creen en la presunción de inocencia, cayendo en lo mismo que criticaban al PSOE de Felipe González de vincular la responsabilidad política con la judicial. Ella seguramente no esté de acuerdo con lo que dicen o le gustaría que dijeran otra cosa, pero no puede decir que guardan silencio, luego miente también. Y además de mentir, también debería explicar de donde salen la infinidad de modelitos que luce y que no podría pagar con su sueldo aunque lo dedicara íntegro a estar a la moda. Así que mejor calladita, o no, mejor que hable, a ver si encabeza el desfile de dimisiones.

Sé que es una utopía, pero sería bueno que de suceder la dimisión de Camps, ello sirviera para desatar una catarsis que nos librara de demasiados profesionales de la política que tienen como prioridad el mantener sus privilegios y seguir viviendo cobrando de todos, en vez de intentar conseguir el bien común, o siquiera gestionar debidamente lo que se le encomienda por voluntad popular. Aunque esa voluntad sea más bien la de sus partidos.

Aunque también puede que el alegato de Camps sea suficiente para que el juez archive la causa y todo quede en una solemne idiotez. La pena es que así nos quedaremos sin desfile. Aunque aquí, dentro de poco, ya no desfilará ni el ejército