domingo, 12 de julio de 2009

Renovable memez

Según Zapatero, las energías renovables están en muchas más manos que el resto de energías.

Por ello las presenta como mucho más democráticas. La memez del planteamiento ronda lo pueril, y si además añadimos el concepto de los zapateristas -que no de los socialistas- de que invertir en energía nuclear es restar recursos a las energías que están en manos de muchos -de muchos de los amigos de Zapatero, habría que añadir- entonces ya tenemos el circo montado con la cabra y la silla.

Aquí a estos neovisionarios de las tan renovables como carísimas energías parece que se les ha impartido una serie de consignas, para repetir en todo foro en donde se intente abrir el debate nuclear, que son tan falsas como poco entendidas por ellos mismos. Su sistema es de siempre: lo suyo es verdad de fe inamovible y todo los demás es de gentes que queremos morirnos por la radiación. Pero como esto no es ya creíble, andan intentando argumentar otras cosas que son tan falsas como idiotas.

He llegado a oír a uno de estos propagandistas que Aznar cerró una central sin que el dictamen del Consejo de energía Nuclear fuera vinculante, ignorando que el dictamen del Consejo no es vinculante para prorrogar la vida de una central, pero sí lo es si dice que hay que cerrarla. Incluso va y dice que el pago para que Francia guarde nuestros residuos no lo hacen las eléctricas sino los españoles, en un intento falaz de descargar de responsabilidad al Gobierno por no haber hecho sus deberes. Ese gasto lo pagarán las Eléctricas a través de Enresa -que a pesar de ser una empresa pública está financiada por las eléctricas, aunque estos supuestos expertos zapateristas intenten eludir el tema-, y ya se encargarán de que lo paguemos todos, pero ese gasto no sería tal si el Gobierno hubiera acometido lo que le exigió el Congreso para almacenar nuestros residuos. Las eléctricas pagan los costes del tratamiento de los residuos, no los españoles; aunque claro que al final eso redunda en las tarifas que todos pagamos, con lo que siempre pagamos los mismos.

El negocio de las energías renovables es que, si montas una empresa de ese tipo y para ello previamente habrás tenido padrinos para obtener créditos y avales que luego pagarás de alguna forma, el Gobierno obliga a las eléctricas a comprarte lo que produzcas, sea al precio que sea. Luego ya lo subvencionaremos con el dinero de todos, que ya se sabe que el dinero de todos es lo menos renovable del mundo cuando Zapatero se encarga de administrarlo. Pero tu empresa te hará millonario.

El pueril intento de Zapatero de hacer creer que las renovables van a ser tan democráticas que, poco más o menos, permitirán a cada usuario generar la energía que precise, es otro de los cuentos chinos de este embaucador. Presenta esa utopía como si así los poderosos -es curioso que cuando habla de los poderosos no se incluya- fueran a perder poder a favor de los consumidores convertidos en productores. Cuando parece que vende la idea de que es malo que las eléctricas ganen dinero, va y dice que es bueno ganar dinero con la energía si ésta es renovable.

El cuento de que quienes se dedican a las energías renovables lo hacen con criterios ecológicos, cuando el criterio es fundamentalmente económico porque con ello se gana mucho dinero, ya es para mandarlos a paseo por hipócritas. Y si luego añaden que la energía nuclear no es rentable, entonces el paseo mejor convertirlo en una pasada por la cocina para freír espárragos. Pero cuando dicen que dependemos del exterior porque compramos el uranio fuera porque no producimos, ya es de capón y cara a la pared, pues si es así -y lo es- es precisamente por la decisión política de no explotar nuestros recursos. El petróleo lo compramos al exterior porque no podemos producirlo, pues no tenemos; pero el uranio lo compramos porque se ha decidido no explotar los yacimientos que tenemos.

El oír a estos bocazas diciendo sandeces ante profesionales de solvencia, que en absoluto son capaces de argumentar de esa forma hipócrita y demagógica -además de cuasi histérica- propia de estos propagandistas, que serán capaces de defender lo contrario con el mismo ímpetu si Zapatero cambiara de criterio, y hacerlo interrumpiendo constantemente a los que de verdad saben del tema es patético. Pero es un patetismo trágico, pues son estos los que hacen que esas decisiones del líder supremo al final sean aceptadas.

Sólo se callan de forma vergonzosa cuando se les repiten las falsedades de los datos repetidos por Zapatero -aquí los expuse- y se enfrentan con la realidad. Es increíble que hasta llegan a negar que España compra energía eléctrica a Francia, confundiendo ese saldo con que no compramos, en un ejercicio falaz de campeonato sólo superado por su puñetera manía de interrumpir a todos los demás participantes el el debate. Es como decir que no compramos tomates a Francia tan sólo porque les vendemos más de los que compramos. Alucinante.

Claro que cuando se ponen a intentar argumentar sobre la incidencia económica del asunto, ya mejor apaga y vámonos, pues ahí sí que hacen honor a su líder y a su total desconocimiento de la economía llegando a confundir un aval con una inversión. Claro que cuando intentan descalificar a Moore -ex militante ecologista antinuclear y reconvertido en su sabia madurez- porque sus conferencias se las paga el Foro Nuclear, ya es para volverles la oración por pasiva y descalificarlos a ellos por cobrar del PSOE. Y mientras tanto, el Congreso de EEUU se basa en el fracaso de las energías renovables de Zapatero para desautorizar la prevista política de Obama en ese sentido. Glorioso.