sábado, 8 de agosto de 2009

Ahora que estamos reunidos...

…vamos a contar mentiras, tralalá.

Tal parece que De la Vega recuerda esa cancioncilla propia de los campamentos de la OJE, de la Sección Femenina y de las aulas donde se impartía aquella asignatura franquista predecesora de la actual EpC, FEN, aunque a aquella se le diera muchísima menos importancia que a la actual. Y seguro que la cantaba tan represaliada como dice que lo fue su padre, alto cargo del franquismo por mucho que ella mienta para ocultarlo.

Podría simplemente haber renegado de la ideología de su padre, como hizo y hace la portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Manu Menéndez, hija del Capitán de Navío Camilo Menéndez -ya fallecido y célebre porque, consecuente con sus principios, acudió al Congreso el 23F a dar su apoyo moral a Tejero, convirtiéndose en el militar de mayor graduación presente en las dependencias parlamentarias en aquel episodio- de quien renegó ya hace mucho. Pero no, la Vicepresidente opta por lo que ya nos tiene acostumbrados: por la mentira y la manipulación para ocultar la realidad.

Y la realidad es que su padre efectivamente ostentaba un cargo provincial durante la República, cargo del que fue destituido tras la guerra. Exactamente igual que muchos otros, pero en absoluto fue represaliado. Los represaliados se las vieron con tribunales, cárceles y hasta con paredones. No fue ese el caso del señor Fernández de la Vega, a quien recuperó para una delegación provincial de Trabajo nada menos que Girón de Velasco, a la sazón Ministro de Trabajo y fundador nada menos que de Falange de la JONS. O sea, más extremista que Franco pero con mucho, y representante de la parte fascista del régimen..

Pero eso no lo dice la Vicepresidenta, quien tras ser presentada en Paraguay como hija de un alto cargo del franquismo -lo tiene bien merecido por esos paseitos sudamericanos que se da los últimos veranos sin que sepamos de ellos nada más que se los pagamos todos- dijo en su habitual tono de sentar cátedra, con la única autoridad que le da su enorme caradura y desparpajo para la mentira, que su padre no había sido un alto cargo del franquismo, sino un represaliado del franquismo; lo que según las crónicas provocó los aplausos de sus compañeros de periplo y pelotas varios.

Es el mismo desparpajo con el que asegura no haber usado jamás las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Ministros para criticar al PP; o con el que aseguró que no había dado un mítin a niños de un instituto valenciano en campaña electoral; o con el que es capaz de decir que el Gobierno es austero tras saberse de los abusos de medios públicos para asuntos de partido. O el mismo desparpajo con el que usa de Instituciones públicas para sus cuitas privadas, como es el caso del uso de la Fiscalía como si de su gabinete jurídico privado se tratara, para defenderse cuando se le pilló con el carrito del helado en lo de su privilegiada inclusión fuera de plazo en el censo de un pueblo donde es evidente que no vive.

Es ese mismo desparpajo el que usa para apoyar a aprendices de tiranos, al mismo tiempo que EEUU se desmarca de ellos, y luego intentando aparentar que nuestra política exterior es coherente contradiciendo lo dicho por el Ministro del ramo justo dos días antes. El mismo con el que defendía la honestidad del dimitido a la fuerza anterior director del CESID, o la rectitud de Chaves con lo de la adjudicación de ayudas a la empresa que contrató a su hija precisamente para conseguir dichas ayudas. Rectitudes consideradas verdades de fe por el simple hecho de que ella así lo asevera.

Poca credibilidad puede darse a quien así se comporta de forma habitual, por mucho que haya una cohorte de informadores para quienes esta mentirosa es quien más trabaja y crédito merece de todos los miembros del Gobierno. A lo mejor sí es la que más trabaja de todos ellos, pero su trabajo va en función de sus intereses partidistas, no necesariamente para el interés de todos. Además de que, a la vista de lo visto, tampoco eso es un mérito dentro de un Gobierno de incapaces y no muy dedicados políticos, en quienes se valora mucho más su sectarismo y afección al caudillo que su capacidad.

Así que ahora también parece que lo peor de la crisis ya ha pasado, según esta Vice y el Presivice Zapatero convertido en nuevo caudillo. Tendrán que seguir usando de esa caradura y desparpajo para decírselo a los nuevos parados que con toda seguridad habrá este otoño, coño. (Lo siento, pero es que con eso de la cancioncilla se me escapó una rima).