lunes, 30 de agosto de 2010

Como a chinos de la China

 
Zapatero ha ido a China -a la China, dice él- como la lógica continuación de su empeño en engañarnos. Nos lleva engañando a los españoles como a chinos desde ya hace demasiado, así que es lógico que termine entre los chinos para entrenarse en seguir engañándonos como a tales.

Pero también engaña a todos los demás y hasta a los chinos. Bueno, lo intenta; el que lo consiga ya es otra cosa habida cuenta de las informaciones que corren por el exterior sobre España. De momento, según Newsweek, ya no aparecemos entre los 20 primeros países en donde mejor se vive. Ya no; ahora estamos en el puesto 21. En esa lista hemos llegado a estar los terceros. Hace poco ya estábamos en el nº 15 en el informe anual de la ONU, el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

Ahora ya se vive mejor en Nueva Zelanda o en Singapur. Hasta Corea del Sur nos supera en el apartado de calidad de enseñanza. Finlandia sigue encabezando una lista en la que se tienen en cuenta cosas como el sistema sanitario, el dinamismo económico, la educación, el ambiente político y la calidad de vida.

Pero Zapatero está ajeno a todo eso. Bien porque engaña o bien porque ignora, el hecho es que vuelve a salir con una sandez de las suyas al hablar desde la China sobre nuestra economía. Ahora la compara con un muñeco -a mí me parece horroroso- llamado Miguelín. Si bien es cierto que tiene seis metros, ese muñeco es un bebé de pañales. Así que nuestro Presidente nos ve así, en pañales, que es como nos está dejando a todos.

Además, aquí está dispuesto a vendernos a todos a las exigencias del PNV para sacar los Presupuestos adelante y mantenerse en la poltrona. Con lo que el condado de Treviño ya puede darse por absorbido por la voracidad nacionalista, así como los fondos Sociales de la Marina además de avanzarse más en lo que los nacionalistas llaman autogobierno y que no es más que un eufemismo para eludir hablar de independencia. Y Otegui, encantado, espera ilusionado su puesta en libertad.

Esto ya sería una burla a la democracia, pues la propia democracia tal y como la entendemos en occidente nace precisamente para controlar el presupuesto. En la Edad Media los nobles y la Alta Burguesía deciden controlar los gastos del Rey, los presupuestos, y ello es la semilla de nuestras democracias.

Los Presupuestos no son una bagatela. Su control es la esencia misma de la democracia. Cierto que aquí se aprobaron unos presupuestos inviables que se han tenido que ir corrigiendo a base de decretos continuos. Lo dicho, una burla a la democracia. Pero nuestros políticos entienden la democracia como mantener sus poltronas de las que viven holgadamente a costa de todos nosotros.

Y para ello no hacen más que inventarse problemas para los que se presentan como la solución. O sea, prenden el fuego y se presentan como bomberos. Claro que así desvían la atención de los verderos problemas de la gente de a pie, para los que no saben encontrar solución y muchas de las veces agravan por su incompetencia. Así nos va y así nos quedaremos: en pañales. Tremendos pañales, eso sí.

Mientras, la oposición se entretiene haciendo cuentas para ver si le sale el número para ocupar esas rentables poltronas sin cambiar nada más que de culos. Claro que en el exterior también se dice que con Rajoy.., nada que hacer. Así que a ver si espabilamos y removemos algunos culos. Ellos no lo van a hacer.