martes, 22 de marzo de 2011

Y ahora... ¡guerra humanitaria!

La gran hipocresía

Aunque pueda parecer increíble, eso es lo que Zapatero ha dicho en el Parlamento. Ha calificado la guerra en Libia como intervención humanitaria. Y se ha quedado tan fresco.

Lo grave es que en el Parlamento sólo se han oído tres voces discordantes que han recordado el posicionamiento anterior de no a la guerra. El PP no ha dicho ni pío, aunque en el Senado Pío sí ha dicho algún pío. Me refiero a Pío García Escudero, pero ya se sabe que a veces dice cosas que hasta hacen creer que el PP tiene alguna postura coherente. Pero hablaba de otra cosa.

Como decía, el Parlamento ha aprobado ampliamente otorgar el permiso al Gobierno para intervenir en esa guerra. Permiso que no es más que un cuento chino -China sí dio su permiso- pues la intervención ya se llevó a cabo sin permiso alguno. Ese es el respeto al Parlamento de este triste régimen partitocrático.

Cierto que la intervención -de aprobarse- era urgente, pero se podía haber convocado un pleno extraordinario el viernes pasado, o el sábado. O incluso el domingo, pues las guerras no entienden de descansos dominicales. Pero no, había que celebrar el acontecimiento planetario de la obediencia debida a Estados Unidos. Bueno, a Obama, que EEUU son los malos.

Y esto lo hacen quienes se llenaban la boca de acusaciones anteriores por lo que llamaban intervención en Irak, cuando lo cierto es que allí no fuimos más que tras una resolución de la ONU -la 1.511, en la que se Insta a los estados miembros de la ONU a que contribuyan con fuerzas militares y ayuden a la formación y equipamiento de una fuerza de seguridad y de policía- y en misión humanitaria. No es cierto que participáramos en aquella guerra. La apoyamos, eso sí, pero no participamos. Eso no es más que una mentira que jamás será verdad por mucho que se repita. Las tropas fueron allí tras la petición de la ONU. Y en misión humanitaria de reconstrucción.

Ahora sí participamos en la guerra directamente. Y además, sin unidad en Europa. Recuerdo que entonces este mismo personaje acusaba al anterior Presidente de romper la unidad europea. Manda narices.

Se dice que aquella guerra no era legal. Por lo visto ésta sí. Y lo es -según esta pose- porque la ONU la apoya. Y la apoya tan sólo porque dos países tremendamente demócráticos, como China y Rusia, no se han opuesto ni ejercido su derecho a veto. Y no se han opuesto porque se ha pactado no hablar de guerra sino de intervención humanitaria. Ésta es la justificación ética. Vuelve a mandar narices.

Claro que se dice que es para salvar a los pobres libaneses de la ferocidad de su mandatario, aunque eso no es motivo suficiente para intervenir de igual manera en otras partes donde los mandatarios hacen burradas mucho más inhumanas contra sus pueblos. Y es que a lo mejor el que no tengan petróleo no influye. Ni siquiera influirá el que Repsol no tenga intereses. O puede que si así fuera también estaríamos defendiendo al pueblo que clamara justicia, ¡huy, perdón!: democracia.

Por cierto, ¿quién ha visto que en los países musulmanes se pida democracia? Lo que piden es pan, trabajo y que se vayan los ladrones déspotas que los explotan. Pero lo piden quienes aún no han demostrado si son, o no, los sustitutos en ese despotismo al que parecen estar naturalmente abocados estos pueblos teocráticos.

Por lo visto Alemania no es humanitaria pues no quiere intervenir. Ni otros países europeos que se niegan a intervenir si la intervención no está dirigida por la OTAN que, como es sabido, es una organización humanitaria... Manda cojones.

Puede que para algunos sea un consuelo esto de que la hipocresía es compartida con otros muchos países, pero eso no la hace menos hipócrita.