sábado, 21 de mayo de 2011

Un movimiento inmóvil

Desencanto

Mi descontento con el sistema y con el estado de cosas ha aumentado al comprobar que aquí se manipula hasta el desencanto. Resulta que una movilización de protesta contra la situación, no sólo no pasa por protestar contra el Gobierno que nos ha llevado a dicha situación y contra los sindicatos sumisos, sino que se amansa y dulcifica ante la consigna y se compromete a ¡no alterar la jornada electoral! ¡Bendita protesta que no protesta! Si no se quería alterar eso, habría que haber esperado a convocar el asunto después de las elecciones, digo yo.

O sea, se protesta contra todo lo etéreo pero no contra la realidad y sus responsables. Es una protesta franquista, o lo que es lo mismo: una protesta contra la oposición y el mundo mundial que ha hecho que Zapatero no haya podido traer los juguetes que encargó a los Reyes Magos. Es la primera protesta nacida de la izquierda donde no se protesta contra el Imperio; puede que sea porque Papá Noel ahora es negro y amigo del PSOE.

Eso del apoyo moral que esa movida -pues en eso se queda, como apunta una comentarista del blog- está recibiendo del PSOE, partido del Gobierno y en donde militan muchos de los chorizos contra los que se supone se protesta, es otra incongruencia más de las muchas de esta extraña izquierda zapaterista que padecemos.

Y es esta nueva izquierda la que se ha hecho dueña de la movilización, que no se engañen los que han ido creyendo otra cosa. Los que se han sumado a esta protesta creyéndola espontánea están siendo utilizados para tapar vergüenzas y generar la tensión que el PSOE estima le beneficia. Y para minimizar su posible descalabro electoral. No deja de ser sorprendente que parezca mucho más una protesta contra Aguirre y toda la oposición, que contra el gobierno responsable. Si las cosas van bien para el Gobierno, entonces es gracias al PSOE; si no, es culpa del sistema, del PP y del mundo mundial. Excepto Obama, claro.

Cuando oí que  en un determinado momento se dijo, desde alguna de las asambleas de esta movilización, que su modelo era Islandia, tuve algo de esperanza. Pero se quedó en una pose. En Islandia lo primero que se tumbó fue al Gobierno, cuyos miembros están procesados, y a la banca irresponsable, con algunos de sus directivos en la cárcel. Así sí. Poco duró mi ilusión.

Ya desconfié desde el principio cuando ví quienes eran los que estaban tras los dominios de internet desde donde se empezó la supuesta revuelta. Luego tuve la esperanza de que la adhesión de quienes de verdad iban a expresar su desconteto de forma apartidista, pudiera aportar un sesgo espontáneo a la movilización. Hubo un momento en que ese espejismo casi toma forma. Pero poco duró. Estos expertos manipuladores de masas, bebidos en el más rancio marxismo, no han dado tregua. Y se han sometido a sus mayores.

-Vamos a protestar porque papá nos ha rebajado la paga de los domingos pero sin pasarnos, que papá es papá. Es el que manda en casa y trae el dinero. Mejor protestamos porque su empresa no le sube el sueldo... -¡Menuda movida de movilización sin movimiento alguno!

Aunque algo es algo porque, al fin y al cabo, algunos de los que de verdad protestan por el estado de cosas y contra el estado en el que han dejado al Estado, se han atrevido a dar un paso. Pero estos movimientos nunca llegan a nada sin líderes que los dirijan y aquí han terminado siendo dirigidos por los mismos contra los que se protesta. El desencanto llega hasta al mismo desencanto.