viernes, 27 de mayo de 2011

Veremos cosas maravillosas (Carmen Chacón)

Ninot indultat

Carmen Chacón se ha rendido ante las primeras escaramuzas. ¡Menuda Ministra de Defensa! Zapatero sigue llamando a las cosas lo que no son y se empeña en afirmar que van a celebrarse primarias en el partido. Las primarias son elecciones, y en las elecciones se elige entre diferentes alternativas, ¿no? Pues bien, en éstas no se elige: se aclamará al único candidato. Rubalcaba se sale con la suya.

Pero todos están tocados. La declaración de Chacón ha evidenciado que en el Partido se anteponen los intereses particulares a los del partido. No hablemos ya de los intereses de España. Tanto Blanco como Rubalcaba se han quedado con el culo al aire como protagonistas de una intriga palaciega que ha estado a punto de tumbar al Gobierno. Y Chacón se evidencia como producto de marketing de un entramado de intereses económicos dirigidos por su marido.

Claro que todos están en los órganos de mando del partido, por eso no quieren un Congreso ni de broma. El Congreso renovaría a todos los mandos y los dejaría a ellos en la calle, y aquí nadie quiere dejar su poltrona y su sueldo.

Quieren acabar la legislatura como sea. Si es para aplicar las reformas que hacen falta, bien, pero permítaseme que lo ponga en duda. Aplicarán reformas, sí, aunque no las necesarias. Y, posiblemente, no las que menos perjudiquen a los de siempre. Mientras aquí no se aborde la reforma del sistema financiero en serio y se arregle lo de las Cajas, no fluirá el crédito. Y sin crédito no hay economía que crezca. No hace falta añadir que sin crecimiento no habrá empleo.

No es posible fiarse de quienes no sólo mienten y llaman a las cosas lo que no son, tomando el pelo a sus militantes y a todos en general, sino que anteponen descaradamente sus intereses a los generales. Ni tampoco es posible fiarse de un Presidente que no es más que un juguete roto en manos de su Vicepresidente y que ya no tiene autoridad alguna más que para amenazar con convocar elecciones generales y hacer que todos los próceres se queden sin poltrona.

Estamos presididos por un muñeco. Es como si las Hogueras, nuestra fiesta alicantina, estuviera presidida por el Ninot Indultat. Muy bonito y divertido, pero ninot al fin y al cabo.

A ver qué más maravillas vemos mañana.