domingo, 26 de junio de 2011

Dos militares españoles mueren en la guerra de Afganistán.

Guerra de Afganistán: Parte de guerra.

Ante todo mi más sentido pésame a las familias y a toda la familia militar.

Mientras la Ministra de Defensa, Chacón, se ha estado dedicando a sus intrigas palaciegas, aspiraciones políticas y ambiciones personales, en la guerra de Afganistán siguen cayendo nuestros soldados.

En el penúltimo ataque no hubo muertos, pero dos de los soldados sufrieron la amputación de una pierna. Han quedado lisiados de por vida. Y a la Ministra no se le ocurrió otra cosa que decir que, gracias al blindado Lince en el que patrullaban, la cosa no fue peor. Pues ahora ha sido peor, han muerto dos soldados, y también patrullaban en un Lince. Pero el enemigo talibán ha aumentado la potencia de sus bombas, pues conocen perfectamente las carácterísticas de dichos "blindados".

Y no acepto el eufemismo de un atentado talibán, no. Es un ataque, una acción de guerra del enemigo, de los talibanes. La guerra actual no se realiza con divisiones acorazadas. No es necesario tener enfrente batallones perfectamente formados para considerarse en guerra. El enemigo talibán ataca así. Y no considerarlo enemigo es suicida. Como lo es ir a una guerra dicendo que no es guerra, y sin poder responder como en una guerra.

Ha sido demasiado el tiempo en el que nos han estado ocultando que en Afganistán hay una guerra. Esta Ministra es la misma que ha usado todo tipo de eufemismos para evitar referirse a la guerra de Afganistán como lo que es: una guerra. Todos los países que están allí están en guerra. Sus soldados están remunerados por estar en una guerra. Nosotros no, por lo visto estábamos en una misión propia de ONGs, pero con armas. Para adornar.

Sé de primerísima mano que aquello es una guerra y que nuestros soldados realizan acciones de guerra, aunque se les presenta como patos de tiro al blanco de feria. Tienen muy limitadas sus posibilidades de respuesta. No pueden ir a determinadas misiones porque tienen prohibido defenderse si no han sido atacados previamente, por lo que no pueden anticiparse al enemigo. Por eso tienen que defenderlos otros ejércitos de otros países que sí aceptan que están en guerra y actúan en consecuencia.

Hubo un Ministro de Defensa que se atrevió a decir que él prefería morir que matar, mientras nuestros hijos iban allí, enviados por él, a jugarse la vida. Están preparados para no dejarse matar, matando si es necesario, pero el Ministro parece que los prefería como lo que siguen siendo: patitos de caseta del tiro al blanco. Ese Ministro hoy preside el Congreso de los Diputados, mientras nuestros soldados siguen muriendo en lo que muchos siguen sin llamar guerra.

El ejército no es una organización humanitaria, sino el depositario de la fuerza legal. Y lo es para usarla, no para hacer de blanco sin defenderse y sin poder tomar represalias que disuadan al enemigo de futuros ataques. O por lo menos, que no les salga gratis como hasta ahora.

Esta Ministra que se sienta a cenar, llamando hijo de puta a un expresidente del gobierno porque le ha cortado sus ambiciones personales, puede que sea una hija de puta mucho más peligrosa para quienes se juegan la vida bajo sus órdenes. Y muchísimo más para quienes la pierden.