miércoles, 8 de junio de 2011

Los restos del naufragio del 15M, ante el Congreso.

La indignación parvularia.

La manifestación que se desarrolla ante el Congreso de esos supuestos indignados suena a falso. Suena a preparación, no a algo espontáneo. No es creíble el que se les haya dejado llegar ante el Congreso, y ya es casualidad que lo hagan cuando dentro no hay nadie. Los párvulos nos creen párvulos a los demás.

El que su protesta se centre ahora en la reforma laboral suena a tan falso como que las pancartas que esgrimen las han hecho en casa. Más parece una escenificación de cara a la UE. A ver si así se creen que la reforma es de verdad al escenificar una protesta contra ella. Aunque ya tiene narices que se proteste ante el Congreso que no ha recibido aún reforma alguna, y no ante quien la ha preparado y la va a enviar allí para su aprobación. ¿Porqué no van a Moncloa a protestar ante quien ha preparado esa supuesta reforma?

No, a Zapatero ni tocarlo que luego se mancha el PSOE. Y ya se sabe quien mueve los hilos de lo que ha quedado del espíritu del 15M.

Pobres parvulitos los que aún acuden creyendo en utopías que nadie persigue. Pobres parvulitos los que lo organizan creyéndonos a todos los demás compañeros de clase. Yo, por mi parte, con estos restos de aquel ilusionado comienzo, ni al recreo.