lunes, 24 de octubre de 2011

Derrotas y victorias

¿Sin condiciones?

Rajoy se ha apuntado también a decir que la nota de la ETA se ha producido sin condiciones. Tanto en su partido como en la sociedad muchas personas le han llevado la contraria, lo que le ha obligado a matizar: cuando habló de condiciones se refería sólo al asunto de la territorialidad y la autodeterminación. Pues vaya, dice lo mismo que el PSOE.

Hace ya tiempo aludí a esa falacia del Gobierno para justificar que no había negociación con los terroristas: Como no lo habían conseguido, eso quería decir que no había negociación ni cesiones políticas. Pues va a ser que no.

Los etarras -batasunos y abertzales incluídos*- no sólo no se arrepienten de los crímenes cometidos, sino que se enorgullecen de ellos y les otorgan el mérito de sus logros. Además, consideran que a la decisión de dejar de matar definitivamente se llega porque ya han cubierto la parte de esos objetivos que se pretendían con esos métodos. Métodos, que según su hipócrita nota, eran muy sacrificados para sus sicarios pues, cuando los pillaban, pagaban sus consecuencias.

Ahora, gracias a esos asesinatos y acciones terroristas varias, ya pueden dedicarse a la política y exigen un trato de tú a tú con Estados democráticos. Según ellos, la democracia es hacer lo que ellos quieren, lo demás son pamplinas. Así que quieren la democracia plena, o sea conseguir plenamente lo que buscan. Que además dicen que es lo que quiere el pueblo vasco.

Tan sólo por eso, la sociedad vasca tendría que sentirse insultada al verse aludida como copartícipe de los objetivos de una banda terrorista. Pero esa parte de la nota parece no existir. Así que esa sociedad está echando las campanas al vuelo y diciendo que hemos derrotado a la ETA. Entiendo que los que viven bajo la amenaza del tiro en la nuca se hayan sentido aliviados, y comprendo que sus familias hayan respirado al suponer que ya no existe ese riesgo. Pero de eso a hablar de libertad, hay un buen trecho. De la justicia ya hablaremos.

Tampoco conviene olvidar que esa sociedad ha elegido por bandera la bandera de un partido nacionalista, inventada y reivindicada por quienes se declaran enemigos de España, e impuesta por el miedo a las pistolas de ETA. Es un apunte, pero muy significativo.

La ETA sigue; y sigue armada. Ni se ha entregado ni ha entregado sus armas. Por lo tanto vigila para que sus exigencias se vean atendidas. Y si lo hacen armados la amenaza sigue latente. ¿O es que las armas las quieren como adorno? ¿Qué pasará si no se les va dando poco a poco lo que quieren?

Ya dije en su momento que la ETA deja de matar porque quiere, no porque no pueda. Y lo hace porque llega a la conclusión de que eso ya no es popular, ya no les es rentable. Así que decide cambiar su estrategia. Parece decir: ¿Véis?, este es el camino. Si nos váis haciendo concesiones poco a poco, os perdonaremos la vida.

Y de paso, las víctimas olvidadas. E incluso insultadas. Si lo que se dijo en la conferencia, igualando a víctimas y verdugos, ya era un insulto, lo de esta nota hablando del sufrimiento de los verdugos es el colmo de lo intolerable.

Para ETA, el llegar a este punto es todo un logro. Un tremendo avance. Y por ello se congratula y alegra. No es entendible que los demás celebremos algo que ellos consideran un gran avance en sus pretensiones. Podremos celebrar que dejen de matar si ello fuera cierto, pero no la derrota de quienes no sólo no están derrotados, sino que se permiten cambiar sus estrategias cuando les conviene gracias a que van consiguiendo poco a poco sus objetivos.

Claro que, según la propia ETA, el avance de sus logros ha sido espectacular últimamente. Entonces, ¿cómo se puede hablar de que no ha habido concesiones? Si ellos avanzan es que se les están concediendo parte de sus pretensiones, ¿o no?

Un enfermo de cáncer siempre se alegrará enormemente de cualquier avance médico que consiga paliar su sufrimiento, por ese motivo se toma el fin de los asesinatos como un avance en vez de por lo que es, un sedante, pero eso no significa que esté curado. Y la sociedad vasca está enferma. Y a la vista de lo visto y oído, muy enferma. Esperemos no sea terminal. Y no lo digo por un supuesto fin de la enfermedad, sino del enfermo.

Aquí quien está siendo derrotado es el Estado de Derecho, la Justicia, la policía, la sociedad, la ética y el sentido común. Además de la sed de justicia de las víctimas. Estamos siendo derrotados porque nos rendimos para que no nos maten. Y en esa rendición traicionera el PP es cómplice por mucho que lo nieguen sus seguidores o quienes aún creen en su buena fe. Puede que la legalización de ETA la vivamos bajo un gobierno del PP. Y si no, al tiempo.

¿Y las víctimas? Pues eso: víctimas. Cada vez más víctimas. Y no sólo del terrorismo.
* El más alto órgano judicial los considera a todos como parte de ETA. Ha sido un órgano político el que ha permitido su presencia en las Instituciones. Precisamente como culminación de lo que no es otra cosa que la sumisión del Poder Judicial al político. O lo que es lo mismo, saltándose esa norma fundamental que define al Estado de Derecho y que no es otra que la separación de poderes; no la Constitución, como dicen algunos. Constitución tienen casi todos los países, incluídos los que en absoluto son Estados de Derecho.