domingo, 15 de septiembre de 2013

¿España nos roba?


LOS ROYALTIES DEL "NEGOCI" DEL INDEPENDENTISMO: 




ESTEBAN URREIZTIETA EDUARDO INDA ROSARIO (ARGENTINA)
15/09/2013 PORTADA



DECLARACIONES A EL MUNDO DE GUSTAVO SHANAHAN, SOCIO ARGENTINO DEL HIJO DEL EX ‘PRESIDENT’

«Jordi Pujol Jr. invirtió doce millones en Rosario desde Suiza, Andorra y Panamá»

«Lo metió de golpe todo en negro. Tenía un gestor inglés muy antipático que se llamaba Herbert. Era su testaferro, el que le movía el dinero»
«Jordi nunca me iba a decir que el dinero era de papá. ¿Cuánta plata ha debido hacer en 25 años siendo dueño de todo? Los Pujol son como los Perón»
«Me dijo que Mas era un boludo y que le habían desaconsejado que hiciera el referéndum, esa locura de separarse de España»



Si el PSOE se hubiera puesto al lado del PP para decir NO claramente, el secesionismo catalán se habría acabado de cuajo

Gustavo Shanahan, socio de Jordi Pujol Ferrusola, confiesa que el hijo del ex presidente catalán invirtió «12 millones de dólares [algo más de 9 millones de euros] en el Puerto de Rosario (Argentina) desde tres paraísos fiscales: Suiza, Andorra y Panamá».

Shanahan va más allá en la descripción de su estrecha relación con el comisionista catalán, que es socio suyo desde hace ocho años. El empresario rosarino recuerda que Jordi «metió de golpe» los 12 millones de dólares «en negro». Y pone nombre al «testaferro» londinense que mueve el dinero en paraísos fiscales a la familia Pujol: «Herbert [Rainford]». Esta tesis coincide al milímetro con la de Victoria Álvarez, ex novia del primogénito del clan.

El rosarino se pregunta «cuánta plata pudo hacer Pujol» en las dos décadas largas que estuvo al frente de la Generalitat. «Esta familia es como los Perón, los dueños de todo», añade gráficamente.

Los negros negocios argentinos del primogénito del clan tienen su epicentro en Rosario, municipio de la región de Santa Fe situado a 300 kilómetros de Buenos Aires y que pasa por ser uno de los grandes motores económicos de Argentina.

Rosario vive y crece mirando al puerto fluvial, que se extiende sobre una superficie de 65 hectáreas, 30.000 metros cuadrados para almacenamiento de cargas y 33 kilómetros de vías férreas para distribuir la mercancía. Sobre todo, cereal, lo que la convirtió, ya desde principios del siglo XX, en el principal centro exportador del país.

Pero Rosario es ahora, sobre todo, la cuna de la familia Messi, que se ha erigido en la principal fortuna local y ha decidido invertir en las gigantescas torres de apartamentos que desembocan en la dársena del río –los rascacielos Aqualina– y en el denominado Vip Club, el restaurante y bar de copas de moda que, junto al Monumento a la Bandera, divisa el Paraná y su incesante ir y venir de gigantescos buques de carga.

Por eso no resulta extraño que Jorge Messi, padre del futbolista del FC Barcelona, fuera uno de los primeros en enterarse de que Jordi Pujol Ferrusola había aterrizado en la ciudad y se había hecho de la noche a la mañana con el control de su principal industria.

El padre de La pulga descolgó de inmediato el teléfono y llamó excitado a su hijo para contarle que «Puyol», su compañero en el Barça, había decidido invertir en su pueblo adquiriendo nada menos que el puerto. El delantero le respondió estupefacto que era la primera noticia que tenía y que le extrañaba mucho que no se lo hubiera dicho. «Que no te enteras, Jorge, no es Carles Puyol, es otro Pujol», corrigieron entre risas al padre de Messi los abogados de la familia, encabezados por la voluminosa figura de Ricardo Giusepponi. «El que ha venido acá es uno de los hijos del ex presidente catalán Jordi Pujol», precisó Giusepponi a los Messi, según la prensa local.

El Gobierno argentino sacó por primera vez a concurso una de sus joyas comerciales en 1998. Una compañía filipina, International Container Terminal Services, gestionó las instalaciones durante un par de convulsos años plagados de huelgas, hasta que la Autoridad Portuaria de Rosario (Enapro) rescindió el contrato y volvió a convocar la licitación con objeto de olvidar cuanto antes la fallida experiencia filipina y abrir una nueva etapa.

Sólo concurrió la sociedad Terminal Puerto Rosario, tras la que se escondía un complejo grupo catalán compuesto por operadores del puerto de Tarragona (Cementos Goliat, Fruport, Silos de Tarragona y Tarragona Port Services) que anunciaron una sinergia inmediata entre Cataluña y Rosario. Presumían del respaldo absoluto por parte de CiU y estaban encabezados por uno de sus miembros, Lluís Badía, hombre de confianza de Jordi Pujol padre que presidió el puerto tarraconense entre 1996 y 2004. Sintetizaron su oferta en cuatro palabras: «Catapultar mundialmente el puerto».

Gustavo Shanahan ha sido durante los últimos años el presidente de la concesionaria que integraba al lobby catalán. Miembro de la alta sociedad rosarina, con aires de gentleman inglés, recibe a EL MUNDO en la remozada cafetería del Hotel Savoy.

Shanahan tuerce el gesto cuando escucha el nombre del vástago del histórico líder nacionalista y pasa a explicar con profusión de detalles el auge y caída de Pujol Ferrusola en Argentina, por quien apostó personalmente, fue su inseparable socio y ahora, dice, «ya no se atreve a volver». «Es un cagador, un cagador consuetudinario», resume Shanahan empleando una expresión argentina con la que se tilda a los «estafadores».

«La relación de Pujol con Argentina viene de antes del Puerto de Rosario, con Menem de presidente», detalla. «Yo representaba a capitales rosarinos muy importantes, conocí a Jordi Pujol Jr. y pensé que sería interesante asociarse con un grupo tan poderoso y tener una pata en Europa, porque nosotros vivimos en el culo del mundo». Por eso, prosigue el empresario, «fui a Barcelona y estuve con él».

«Vi las sinergias que podíamos tener y la verdad es que uno se deslumbra», añade abriendo los ojos de par en par y recordando que la primera frase que acertó a pronunciar fue: «¡Qué bueno!». «Cuando le conocí, él ya estaba en el Puerto de Rosario con los operadores del puerto de Tarragona, pero sin figurar», apostilla. Entonces, la presidencia la ostentaba otro potentado local, Guillermo Salazar, vecino y amigo de la familia Messi.

El interés de Salazar por vender su parte despertó la inmediata curiosidad de Shanahan, consolidó la relación con Pujol Jr. y ambos planearon el asalto definitivo al puerto, que entre 2005 y 2009, mediante sucesivas compras de participaciones y ampliaciones de capital, les llevó a controlar el 70% de las acciones.

Emplearon para ello una sociedad conjunta radicada en España, Inter Rosario Port Services, situada en la Avenida Roma de Tarragona, a la que también se incorporó la mujer de Pujol, Mercè Gironés, y desde la que articularon su presencia en la instalación.

«Jordi Pujol Ferrusola metió de golpe 12 millones de dólares en Puerto de Rosario procedentes de tres paraísos fiscales: Suiza, Andorra y Panamá», precisa Shanahan. «Tenía un gestor inglés muy antipático», recuerda, «que era su testaferro». «Se llamaba Herbert, vivía en Londres, y era el que le movía el dinero. Me lo presentó en Barcelona». Se trata de un antiguo banquero de origen hindú, Herbert Arthur Joseph Rainford Towning, con despacho en el número 128 de Mount Street y especializado en la creación de estructuras societarias fiduciarias en paraísos fiscales. «Jordi no tenía plata blanca, lo metió todo en negro. Ahora es más difícil mover capitales en el mundo, pero hace unos años nadie preguntaba de dónde venía el dinero… y Argentina no es como España».

El testimonio de Gustavo Shanahan concuerda milimétricamente con el de la ex novia de Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez Martín, que aseguró a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) y al juez Ruz que el «testaferro» que movía el dinero de la familia por todo el planeta era «un broker londinense llamado Herbert».

Shanahan describe la operativa seguida por el hijo del ex presidente catalán para instrumentar su inversión: «Metía el dinero por transferencias que iban a parar a cuentas de distintas compañías en Panamá y se monetizaban en una casa de cambio». A partir de ese momento, «el dinero entraba en el puerto tal cual». Vamos, que Jordi Pujol invertía en billetes contantes y sonantes. Eso sí, de los verdaderos ingresos no quedaba constancia alguna en la contabilidad oficial. «Si agarras los balances», abunda, «no te vas a dar cuenta de nada porque registran pérdidas. Están certificados ante notario, santificados... pero no reflejaban el dinero que entraba».

Junto a esta gran inyección financiera procedente de paraísos fiscales, y pilotada por Herbert, «Jordi metió además tres millones en blanco en una ampliación de capital para mantener sus acciones». «Estas transferencias sí que constan en los balances y se llevaron a cabo desde una sucursal del BBVA en Tarragona. Concretamente la número 1007», agrega Shanahan.

La aventura portuaria se prolongó hasta el otoño de 2012, cuando Shanahan, harto de las disputas con Pujol, vendió el negocio a la aceitera argentina Vicentín.

Shanahan asegura que ha vuelto a tener noticias de Pujol Ferrusola hace unos meses, cuando le comunicó que estaba siendo investigado por la Justicia española, que ha cursado una comisión rogatoria a Argentina. Le pidió no volver a intercambiarse correos, le contó que estaba «muy mal» porque no puede mover el dinero y que algún día hablarán de «la comisión» que le prometió pagar por sus gestiones en la venta y de la que «nunca más se supo». «Jordi es un boludo, un boludo total, un boludo de mierda» resume airado su socio Shanahan.