martes, 12 de mayo de 2015

Podemos.., tener cinismo.

Si lo de la candidata de Ahora Madrid, Manuela Carmena, ya olía a cinismo pata negra, sólo faltaba el apoyo de Jueces Para la Democracia para que me pregunte si ese sobreseimiento, que se debió a que ambos habían justificado que ese dinero estaba destinado a saldar una deuda con Bankia, en la que poco menos que se considera más importante la devolución de un crédito a Bankia que pagar a los trabajadores, no es más que un favor corporativo. No olvidemos que ella forma parte de la Judicatura.

En cualquier caso, un sobreseimiento en absoluto es, como dice ella, un aval a la actuación de su marido con los trabajadores. Hay una sentencia que lo condena por, como diría Pablo Iglesias, chorizo. Por malas prácticas empresariales y por no pagar a sus trabajadores. Eludió el pago declarándose insolvente. Ya, pobrecitos. Insolventes que viajan en Lexus de alta gama, claro.

Pero sea lo que sea, no es coherente con lo que predica. Y mucho menos ahora que presenta querella contra los trabajadores a los que su marido, con su aprobación, dejó en precario y sin cobrar. En el mundo de las querellas, ella juega en casa. Mucho atacar al empresario y a la empresa privada, pero al final a quien ataca de verdad es al trabajador. Por mucho que digan sus amigos jueces.

Pablo Iglesias dice que a la que atacan es a ella. ¿Acaso le han dejado sin sueldo, le han rebajado de categoría, la han contratado como falso autónomo? No parece, o al menos no ha afectado a su tren de vida, muy alejado al de esos pobres a los que se dice tan cercana.

Que los estudios de Arquitectura han sufrido muy especialmente la crisis, es notoria y sangrante realidad. Como lo es que se han tenido que cerrar muchos y, en ocasiones, respondiendo con los bienes de sus titulares para saldar las deudas con trabajadores y Seguridad Social.

El que alguien haya eludido esos pagos a base de hacer algo muy similar a un Alzamiento de Bienes (Insolvencia Punible), por mucho que un juez, compañero de toga de la susodicha, diga que no lo es porque se tenía que pagar a Bankia, no parece que denote mucha honradez, no. Lo que sí parece es que, tanto ella como su marido, a la pobreza la ven desde la ventanilla. De un Lexus, encima.