domingo, 28 de junio de 2015

Aznar habla claro. Pero ¿hará algo?


Aznar ha demostrado una y otra vez -sin decirlo explícitamente- su arrepentimiento por la designación de su sucesor, que es el responsable de que ahora haya que reconstruir al PP. Así que para poder acometer esa reconstrucción es condición indispensable no contar con Rajoy. Ni con su camarilla de adhesiones inquebrantables.

Lo último ha sido desmontar al PP madrileño con la operación Cifuentes. Era el último reducto de aquel PP que fue y del que ganó por mayoría absoluta haciendo creer que seguiría siendo.
Tan cierto es que el PP tiene que ser reconstruido como que esa reconstrucción no es posible con quienes son los responsables de que haya que reconstruirlo.

Se puede, y se debe, convocar de urgencia un Congreso que decida si siguen en manos de Rajoy o si quieren a otro que ilusione y recupere el voto huido. Hacer ese congreso tras el previsible fracaso en las generales no tendrá más sentido que la certificación de la muerte del PP. Y así como las reconstrucciones son posibles, las resurrecciones no.

Si Aznar quiere hacer un último servicio al partido que él refundó -y a España, pues la articulación de la derecha es más necesaria que nunca, junto con la homologación de nuestra izquierda con la europea- tendría que dejar de amagar y dar un definitivo paso al frente. Estoy seguro de que eso no sería romper el PP sino todo lo contrario.

El PP actual no está unido por principios sino por silentes quejas por haber abdicado de ellos. Y por ruidosas descalificaciones hacia quienes quieren tener criterio propio, piden reaccionar y no aceptan consignas. No siguen a un líder, obedecen a un jefe. Y eso es una gran diferencia pues los votantes no siguen a jefe alguno, sino a líderes creíbles; y son los votantes quienes dan o quitan mayorías, no los cuadros del partido. Ni siquiera la militancia.

Pensar que la posible vuelta de Aznar a primera línea quitaría votos al PP es estar en la inopia o querer ganar con votos que no les son propios. Y si se produce esa pérdida estoy seguro de que se compensaría con creces. Tanto como un dos por uno, al menos.

De momento su diagnóstico no puede ser más certero cuando dice que hoy muchos electores se preguntan "qué es el PP. Hoy no se sabe si el Partido Popular defiende la vida o el aborto, la unidad de España o la presencia de Bildu en las instituciones, las clases medias o la presión fiscal". Absolutamente de acuerdo, pero me pregunto si él va a hacer algo para cambiarlo.