jueves, 25 de junio de 2015

Comunicar bien no es hablar mucho.

Está demostrado que cuanto más comunique el PP más meterá la pata. Pero ya verá el Presidente. El problema es que si no convencen, no hay quien tenga capacidad ni prestigio internacional para gestionar la economía como los que ha logrado este Gobierno del PP. Otro cantar es su poca credibilidad interna en cuanto a política y principios.

O lo que es lo mismo: los logros económicos se irán por la ventana de no ponerse a hacer política de verdad para recuperar a sus votantes decepcionados. No vale esgrimir esos logros económicos si no se complementan con medidas políticas drásticas en la línea de lo que prometieron para conseguir una mayoría absoluta que no han querido hacer valer en asuntos vitales para esos votantes. Mucho menos ante los que aún no han percibido los beneficios de esos avances macroeconómicos.

En cuanto a la política de comunicación, siguen sin entender que no se trata de comunicar mucho sino de cómo se hace. Pero sobre todo, de cómo se desmontan las consignas de sus adversarios que han calado en la sociedad mediática. Y eso pasa por revisar su política mediática de estar dando de comer al perro del vecino mientras al propio se le deja morir de hambre.

No hay que caer en la tentación de dar caramelos para atraer al votante, sobre todo cuando no se sabe desmontar la previsible campaña que se desataría para desacreditar que se hiciera. Hay que transmitir machaconamente cosas sencillas para que calen, empezando por explicar que nada se consigue sin esfuerzo.

El profe que más recreo da y menos deberes pone será el más popular y el preferido por los críos, pero seguro que no es el que consigue que aprendan. Ni los que aprenden lo consiguen sin esfuerzo. 

Estos conceptos son sencillos de explicar y se contraponen con la demagogia de esta izquierda que promete el cielo sin pagar por los pecados y que ha generado toda una filosofía de vida basada en la subvención y no en el esfuerzo, sin que se explique que no habrá subvención sin dinero, y que no habrá dinero sin esfuerzo.

Pero sin olvidar otro sencillo concepto: Comunicar bien no es hablar mucho. Y que por la boca muere el pez.