domingo, 30 de agosto de 2015

Felipe González, a los catalanes.

A los catalanes

La propuesta que hace Junts pel Sí, esa extraña coalición unida solo por el rechazo a España, puede ser el comienzo de la verdadera “vía muerta” para Cataluña. Rompiendo la legalidad, nadie que tenga la obligación de cumplir la ley va a negociar nada


Señor González, esas "reformas pactadas que garanticen los hechos diferenciales sin romper ni la igualdad básica de la ciudadanía ni la soberanía de todos para decidir nuestro futuro común" ya se han hecho constantemente y en absoluto aplacan a los nacionalistas. Todo lo contrario, parten de ellas para pedir más.

Cosa lógica, teniendo en cuenta que su objetivo es la independencia, luego cualquier reforma pactada la ven como algo que les acerca un poco más a ellas. Ya vale de reformas que sigan disgregando, hagamos las que lo eviten.

Los nacionalistas no engañan a nadie, sí lo hacen quienes quieren hacernos creer que con más concesiones dejarán de seguir trabajando con nuestro dinero para romper España e independizarse.

Y si, como dice, no acepta la equidistancia entre quienes aplican la ley y quienes quieren saltársela, no es entendible ese afán de pactar con quienes no quieren otra cosa que romper con España. Con los ladrones no se pacta, ¿o es que se pueden hacer reformas que les permitan ser sólo un poquito ladrones?

Hay que regular la legalidad de los partidos en función de lo que persiguen. Así como no es legal el partido nazi por lo que persigue, tampoco debieran serlo los que persiguen romper la convivencia hasta el punto de romper España. Por menos de eso en otros países te acusan de alta traición. Aquí los financiamos y les cedemos la educación y los medios de comunicación. Eso hace que la ley desproteja a los españoles y la integridad de España, que es donde vivimos.

Además, esta carta evidencia que el PSOE se queda corto en la condena de esta huida hacia adelante del nacionalismo y la ambigüedad del partido en Cataluña ante ella. De otra forma, González no hubiera salido con éstas. Ha tenido que hacer una intervención de estadista a falta de estadistas en sus filas.

Cosa que me parece muy bien, toda ayuda es poca ante el riesgo de la ruptura de España. No es momento de sectarismos partidistas ni de señalar culpables y quejarse por la leche derramada. Pero hay que alertar sobre lo que intenta colar de paso: Insistir en los hechos diferenciales que lleven a considerar nación lo que no lo es, obviando que lo lógico de una nación es que quiera tener Estado propio.

Los que no quieran ser españoles, que se vayan, no hay problema, pero sin llevarse lo que es de todos.

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