viernes, 23 de octubre de 2015

El Rey revindica a España.

Magnífico discurso del Jefe del Estado en Oviedo.



Reproduzco la parte final de dicho discurso.

Señoras y señores,  
Queridos Premiados, 
George Steiner, nuestro premiado de Comunicación y Humanidades del 2001, nos sugería que en este planeta somos tan solo invitados de la vida y, como tales, debemos mostrar nuestro respeto, por encima de todo, a los seres humanos, a sus derechos y a su dignidad. 
Reflexionemos, y valoremos con sinceridad y honestidad lo que los españoles hemos construido juntos, que nos une y nos fortalece; alejemos lo que nos separa y nos debilita; y apartémonos, especialmente, de todo lo que pretenda señalar, diferenciar o rechazar al otro. 
Por eso, cuando se levantan muros emocionales —o se promueven divisiones— algo muy profundo se quiebra en nosotros mismos, en nuestro propio ser, en nuestros corazones. Que nadie construya muros con los sentimientos. Las divisiones nunca hacen grande a un pueblo; solo lo empobrecen y lo aíslan. Evitemos las fracturas sociales que tanto daño hacen a las conciencias de las personas, a los afectos, a la amistad y a las familias, a las relaciones entre los ciudadanos. 
En toda sociedad democrática como la nuestra, la defensa de la legalidad y de los principios constitucionales es la garantía de los derechos y libertades de todos los ciudadanos. Por tanto, los españoles debemos preservar esa convivencia que fortalece y enriquece nuestra vida colectiva. 
Sigamos construyendo España, convencidos y muy conscientes de que una Nación europea con raíces milenarias y vocación universal, como la nuestra, seguirá unida en su camino hacia un futuro de mayor concordia y progreso, con la dignidad, el respeto y el orgullo que merece su historia y su memoria. 
A ello os animo en esta tarde de gratitud y alegría; y os animo también a que todos intentemos merecer ser algún día, con el ejemplo de nuestros premiados, —como dijo Steiner— unos dignísimos invitados de la vida. 
Muchas gracias.