viernes, 23 de octubre de 2015

La EPA, ¿aupará al PP?

Muchas "pes" parecen...

El último dato de la EPA es una buena noticia, claro. Lo es, no tanto por que refleje una realidad diferente a la que había al llegar Rajoy al gobierno -que no parece- sino por evidenciar un claro cambio de tendencia. Se ha pasado de destruir casi mil quinientos puestos de trabajo diarios, a crearlos. Eso es lo importante.

Que esos puestos no sean de una calidad superior, que su remuneración sea inferior o cualquier otra pega que se le pongan, serán pegas a puestos de trabajo nuevos, no como hasta ahora exigencias de protección a quienes no los tenían.

Es un cambio de tendencia ciertamente espectacular, pues crear casi 300.000 puestos de trabajo en un trimestre es todo un éxito colectivo. Claro que partimos de un número de parados insoportable, por lo que de mantenerse ese ritmo aún tardaremos tiempo en acabar con el problema del paro, número uno de los problemas de los ciudadanos. Pero si se frena esa tendencia la tragedia se perpetuará.

Hoy hay menos parados aunque también menos personas trabajando. Pero cuando el PSOE saca pecho comparando las cifras actuales con las suyas, olvida las tendencias. El número de trabajadores activos no difiere tanto de los que había, cierto, pero también es cierto que hay menos personas en el mercado de trabajo. Lo que sí es cierto es que si la tendencia sigue, el próximo trimestre la diferencia de los que trabajan ahora con los que trabajaban entonces será muy evidente. Y no parece que las recetas, al menos las pocas que se están exponiendo, del PSOE ayuden a ello, todo lo contrario, pues proponen más de lo mismo que hicieron en su última etapa de gobierno y que desembocó en la creación de tres millones de parados. Eso es un hecho.

Que el número de personas que trabajan actualmente es muy similar a las que tenían trabajo cuando se fue Zapatero, es cierto, pero no es argumento para negar que el cambio de tendencia se ha producido. La destrucción de empleo continuó tras el cambio de gobierno, es evidente, pero no lo es que la causa fuera otra distinta a la inercia de nefastas políticas anteriores. Decir eso es mentir.

Y querer repetir lo que ya hicieron, incluso poniendo al frente de la economía a quienes fueron responsables del descalabro, no parece que pueda despertar esperanzas de que se haga algo distinto a entonces, con los resultados ya conocidos.

Eso de querer empezar a repartir -vía aumento de impuestos- la riqueza antes de que ésta se haya producido, no creo ilusione a quienes están luchando para levantar cabeza, por mucho que se vaya con el cuento de que se les va a aumentar los impuestos a los ricos. Si se vuelve a recuperar el impuesto al patrimonio -eliminado por Zapatero al comprobar que a quienes esquilmaba era a la clase media pues los poderosos tenían instrumentos para evitarlo- no se lograría otra cosa que corregir a Zapatero precisamente en lo poco que acertó, económicamente hablando, y volver a hacer pagar por lo que ya se ha pagado a quienes posean algo.

El impuesto al patrimonio, como el IBI, es un dislate y una injusticia que raya la incautación. Si tienes un bien, ya has pagado por haberlo adquirido, no es lógico que tengas que seguir pagando por seguir teniéndolo. Otra cosa es pagar impuestos si te producen beneficios, que ya se pagan, pero no es eso lo que gravan estos impuestos.

No parece por tanto que el PSOE ofrezca medidas distintas a las que ya fracasaron, lo que es difícilmente entendible si quieren ganar. Por eso proponen otras medidas que nada tienen que ver con la economía pero generan debates, tan falsos como ruidosos, que pueden mover al voto visceral. Y aparentan una radicalidad que posiblemente pretenda recuperar los votos perdidos por su izquierda. Maniobras electorales, en todo caso, pero no propuestas serias válidas para continuar en la senda de la recuperación.

No se pueden presentar éxitos palpables cuando tenemos casi cinco millones de parados y el índice de paro mayor de Europa con mucho. Pero tampoco se puede negar el cambio de tendencia ni proponer medidas que pueden revertirla y paralizar la incipiente recuperación. Ni tanto, ni tan calvo.

Por ello es imperdonable que éste PP de Rajoy haya alejado a votantes del PP por su negativa a hacer política, por su inacción en ese campo. No es como dicen por su mala comunicación, que también, sino por lo que no ha hecho. Por poco que hubiera hecho en el terreno político estos datos serían suficientes para lograr la confianza en que con otros cuatro años la cosa se arreglaba; pero ha perdido credibilidad por no haber hecho nada e incumplir las promesas hechas en el terreno político y que le llevaron a una mayoría absoluta ya irrepetible. Sumémosle que en el asunto de la corrupción no han pasado al ataque y ya tenemos que la percepción en la opinión pública es que el problema del PP es su candidato.

Se da pues la paradoja de que muchos que creen que el PP tiene soluciones para salir de la crisis, no creen que Rajoy sea la solución a la aún mayor crisis política existente -ya crisis de Estado y de país- y ésta es muy capaz de llevarnos al garete con o sin recuperación económica, lo que en definitiva hará que esa posible recuperación se desvanezca. O sea, hay quienes siguen creyendo en el PP si cambia de timonel, pero no se suben al barco con éste.